Loader
Encuéntranos
Publicidad

Alucinaciones, agotamiento y una Coca-Cola: la recta final de la travesía a nado de Kubkowski por el Báltico

Bartłomiej Kubkowski/Instagram
Bartłomiej Kubkowski/Instagram Derechos de autor  Foto: Bartłomiej Kubkowski/Instagram
Derechos de autor Foto: Bartłomiej Kubkowski/Instagram
Por Katarzyna Kubacka
Publicado última actualización
Compartir Comentarios Sigue a Euronews en Google
Compartir Close Button

Tras nadar 160 kilómetros desde Suecia hasta Polonia, Bartłomiej Kubkowski llegó el domingo por la noche a la playa de Dziwnów. En el camino batió un récord mundial, recaudó casi 850.000 zlotys (197.421 euros) para la lucha contra el cáncer y afrontó alucinaciones en los últimos kilómetros.

Era el quinto intento de Bartłomiej 'Foka' Kubkowski de cruzar a nado el mar Báltico. Esta vez fue un éxito: el domingo, sobre las 20:00, el deportista salió del agua y llegó a la playa de Dziwnów, lo cual era una condición imprescindible para completar el reto.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

En total, recorrió 160 km en 55 horas. Su hazaña ayudó a la Fundación Cancer Fighters a recaudar casi 850.000 zlotys (197.421 euros) para la lucha contra el cáncer, y la recaudación sigue en marcha.

Entrenamientos brutales y agotamiento extremo

Varios intentos anteriores de cruzar a nado el mar Báltico terminaron para el plusmarquista casi en la recta final. Estuvo más cerca de batir el récord en 2025, cuando nadó 159 km y le faltaron tan solo 11 km para alcanzar la meta.

Según declaró Kacper Dereń, miembro del equipo de seguridad del nadador, en una entrevista con el portal 'WP SportoweFakty', el plusmarquista era plenamente consciente de que el agotamiento aparece tras 50 horas de nado: "Para entonces, el organismo ya está tan agotado que exige poner fin al esfuerzo. Esta vez ocurrió lo mismo. En un momento dado, Bartek empezó, de forma totalmente inesperada, a cambiar el rumbo de la travesía. Después se detenía y preguntaba hacia dónde estábamos nadando".

Kubkowski nadó sin poder tocar la embarcación de seguridad, y le servían las comidas mediante unos brazos articulados especiales. También tuvo que lidiar con olas altas y la baja temperatura del agua, que en la costa sueca apenas alcanzaba los 16 grados centígrados.

Otro miembro del equipo del deportista, Marcin Cieślak, habló en una entrevista con la agencia PAP de los "entrenamientos brutales" a los que se sometió el plusmarquista antes de iniciar la expedición.

"Bartek decidió nadar a principios de año y, desde entonces, se ha entregado a unos entrenamientos brutales que a veces duraban incluso un día y medio. Se quedaba despierto toda la noche, nadaba de noche y recorría decenas de kilómetros en la piscina", explicó Cieślak.

Alucinaciones y una botella de Coca-Cola

Kacper Dereń también reveló que, en el último tramo, el plusmarquista empezó a tener alucinaciones. Sin embargo, el nadador era consciente de que estaba perdiendo el control sobre su cuerpo y se lo comunicó rápidamente al equipo de apoyo. En esos momentos, le daban una ración extra de comida que le aportaba energía.

"En cuanto a las alucinaciones, Bartek nos dijo al final del recorrido que veía cosas raras. A mí, sin embargo, me preocupaba más la pérdida de conciencia y esas preguntas extrañas. Tras intentos anteriores, sabíamos que algo así podía ocurrir y sabíamos cómo reaccionar. Hoy nos reímos de todo eso", declaró Dereń a los medios de comunicación.

Kubkowski también parecía perder la orientación y preguntaba a los miembros de la tripulación hacia dónde nadaba. Tal y como subrayaron los miembros del equipo, se trata de una reacción natural del organismo tras un esfuerzo tan prolongado e ininterrumpido.

Al plusmarquista también le ayudó en el último tramo una botella de Coca-Cola que el equipo de apoyo lanzó al mar. Cuando Kubkowski se topó con ella, preguntó a los miembros del equipo si de verdad podía bebérsela. "Cuando le confirmaron que sí, se puso muy contento", declaró Kacper Dereń a los medios de comunicación.

Tras salir del mar, el plusmarquista fue trasladado inmediatamente a un hospital local para someterse a un reconocimiento médico completo. Cuando le preguntaron, nada más llegar a la orilla, qué se sentía al cruzar el Báltico a nado, respondió que estaba "tan cansado que aún no lo sabía".

Ir a los atajos de accesibilidad
Compartir Comentarios Sigue a Euronews en Google

Noticias relacionadas

El mar Báltico se está vaciando de agua: ha perdido 275.000 millones de litros

Una piscina móvil lleva clases de natación a escolares de zonas rurales

La natación en aguas frías en Opatija, Croacia, crece como tradición de bienestar invernal