Crece la hostilidad hacia Ucrania en Polonia, según advierten los expertos. El 27 de agosto, Gdańsk debatirá una resolución contra el discurso de odio, similar a la aprobada en julio en Sopot y remitida al presidente Karol Nawrocki.
La Policía polaca ha registrado un aumento del 30% en las denuncias por delitos de odio contra ciudadanos ucranianos durante los últimos seis meses respecto al mismo periodo del año anterior, según informó 'Rzeczpospolita'. Solo en julio se registraron, entre otros incidentes, una agresión verbal contra adolescentes ucranianas en un autobús en Bielsko-Biała y la brutal paliza a una pareja de ucranianos en Wrocław.
Los datos reflejan una tendencia más amplia de creciente hostilidad hacia los ucranianos, perceptible también en el espacio informativo polaco. Un informe elaborado por Press Club Polska y Data House Res Futura reveló que, en mayo, apenas una de cada mil publicaciones analizadas mostraba una actitud favorable hacia Ucrania.
En una entrevista concedida en junio a 'Onet', el analista de Res Futura Michał Fedorowicz señaló que, desde agosto de 2025, los algoritmos de las redes sociales estarían favoreciendo la difusión de contenidos antiucranianos. Además, en 2025 aumentó un 41% el número total de delitos motivados por prejuicios, no solo aquellos dirigidos contra ciudadanos ucranianos, según datos de la Policía Nacional polaca (Komenda Główna Policji).
Los expertos apuntan a una combinación de preocupaciones económicas y disputas históricas que algunos sectores políticos de derechas explotan en el debate público. Uno de los ejemplos más recientes fue el anuncio realizado el 6 de agosto por el vicepresidente de PiS, Tobiasz Bocheński, sobre una propuesta para deportar de Polonia a hombres ucranianos en edad de prestar servicio militar.
Al mismo tiempo, internet se ha llenado de contenidos generados mediante inteligencia artificial en los que se han detectado indicios de coordinación externa.
Resoluciones contra el creciente clima antiucraniano
Las administraciones locales de la Triciudad (Trójmiasto), el área urbana formada por Gdańsk, Sopot y Gdynia, han reaccionado al aumento de los sentimientos antiucranianos. En Gdańsk, el concejal Marcin Makowski presentó el 13 de agosto un proyecto de resolución destinado a combatir el discurso de odio, la xenofobia y la creciente hostilidad hacia los ciudadanos ucranianos.
La iniciativa había sido anunciada cuatro días antes, durante una manifestación de solidaridad con los ciudadanos ucranianos celebrada en Gdańsk. Concentraciones similares tuvieron lugar ese mismo fin de semana en otras ciudades de Polonia.
El proyecto toma como referencia una resolución aprobada a finales de julio en Sopot para frenar el creciente clima antiucraniano. El documento fue remitido, entre otros, al presidente de Polonia y al primer ministro. En él, los responsables municipales advierten de que buscar rédito político a costa de las relaciones entre Polonia y Ucrania supone una estrategia cortoplacista y "extremadamente perjudicial para el interés nacional polaco".
A su juicio, algunos políticos optan por discursos y medidas que deterioran estas relaciones en busca de apoyo inmediato y mejores resultados en las encuestas.
La resolución propone también poner en marcha una campaña de concienciación a escala nacional basada en datos de la Oficina Central de Estadística. Sus autores destacan la aportación económica de los ciudadanos ucranianos residentes en Polonia. Según datos de BGK, solo en 2025 los ciudadanos ucranianos aportaron alrededor de 15.000 millones de zlotis (unos 3.400 millones de euros) al presupuesto polaco.
Las autoridades locales también llaman la atención sobre el elevado número de niños y adolescentes ucranianos escolarizados en Polonia, un colectivo especialmente vulnerable a las consecuencias de este tipo de retórica.
Durante la votación de la resolución en Sopot, los concejales de PiS se abstuvieron. El texto aprobado por el pleno no tiene fuerza de ley: constituye principalmente una declaración de la posición del Gobierno local y un llamamiento a otras instituciones para que adopten medidas. Por tanto, no impone obligaciones ni modifica la legislación vigente.
Clima antiucraniano y endurecimiento del debate público
Un informe de CBOS publicado el 17 de julio muestra que, por primera vez desde que se realiza este estudio, quienes se oponen a la acogida de refugiados ucranianos superan a quienes están a favor.
Sin embargo, esta evolución no implica un rechazo generalizado a todas las medidas de ayuda. La mayoría de los encuestados se opone, por ejemplo, a retirar a las madres ucranianas con hijos mayores de un año el derecho a alojamiento gratuito en centros de acogida colectiva.
Los expertos señalan varios factores detrás del deterioro de las actitudes hacia los ucranianos en Polonia. Por un lado, hablan de un cierto "cansancio de la ayuda" y de disputas históricas todavía sin resolver. Por otro, los sociólogos apuntan al mecanismo del "chivo expiatorio", que puede cobrar fuerza en periodos de crisis y frustración social y ser posteriormente instrumentalizado por determinados actores políticos.
En 2021, el doctor Przemysław Sadura describió un fenómeno similar en el contexto de la crisis en la frontera entre Polonia y Bielorrusia y del endurecimiento del discurso hacia los migrantes procedentes de Oriente Medio.
La evolución forma parte de una tendencia más amplia de deterioro de las actitudes hacia los ciudadanos ucranianos. Su presencia en Polonia se ha convertido, además, en un elemento cada vez más relevante del debate político, en el que cuestiones como las ayudas públicas, las prestaciones sociales y las disputas históricas pendientes alimentan las tensiones.
¿Los ucranianos en el centro del debate político?
El deterioro del clima hacia los ucranianos ha coincidido con una sucesión de decisiones y declaraciones políticas que han elevado la tensión. El 19 de junio, Karol Nawrocki retiró a Volodímir Zelenski la Orden del Águila Blanca. La decisión estuvo relacionada con un decreto firmado por el presidente ucraniano a finales de mayo que otorgaba a una unidad militar un nombre alusivo al UPA.
El 8 de julio, durante un debate en el Parlamento Europeo sobre los avances de Ucrania en su proceso de adhesión a la Unión Europea, la eurodiputada Ewa Zajączkowska-Hernik, vinculada a Konfederacja, rompió una bandera del UPA. "Los polacos nunca deberíamos aceptar la entrada de Ucrania en la UE", afirmó.
El 6 de agosto, Tobiasz Bocheński, de PiS, anunció la preparación de un proyecto de ley para la deportación de Polonia de hombres ucranianos en edad de servicio militar. Apenas unos días después, una encuesta realizada por el instituto IBRiS para 'Rzeczpospolita' los días 7 y 8 de agosto mostró que el 67,2% de los polacos consultados apoyaba la propuesta.
El primer ministro, Donald Tusk, se pronunció sobre el aumento de la retórica antiucraniana a mediados de julio. "Se puede fingir que las emociones antiucranianas simplemente crecen por sí solas. O se puede entender que el ejemplo viene de arriba", afirmó. A su juicio, "azuzar a la gente" y la "incitación" procedente en ocasiones de determinados medios y políticos "tiene consecuencias desastrosas".
En paralelo, en marzo de 2026 el Gobierno de Donald Tusk aprobó una ley para retirar gradualmente parte de las medidas de apoyo destinadas a los ciudadanos ucranianos. Entre otras medidas, limitó el acceso al alojamiento gratuito en centros colectivos para las personas en edad y condiciones de trabajar. Los cambios afectaron también al acceso gratuito a determinados servicios sanitarios para parte de los refugiados.
En respuesta, el defensor del pueblo, Marcin Wiącek, advirtió en un dictamen oficial dirigido al Ministerio de Familia de que la reducción de estas ayudas podría aumentar el riesgo de sinhogarismo y exclusión social entre quienes pierdan el derecho al alojamiento gratuito en centros colectivos.