El objetivo de las autoridades es desmantelar por completo el asentamiento, que se había convertido en uno de los puntos más delicados de la ciudad desde el punto de vista sanitario y de seguridad.
La Policía Nacional y la Guardia Civil han desplegado este jueves a primera hora un amplio operativo en la playa del Trampolín, en Ceuta, para desmantelar el asentamiento levantado por inmigrantes que permanecían en situación de calle tras la llegada masiva registrada a finales de julio.
El dispositivo comenzó a primera hora de la mañana con efectivos de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil, a los que posteriormente se sumaron unidades de la Policía Nacional. Los agentes se desplegaron por el arenal mientras se impedía la entrada de más personas en la zona.
Según el diario local 'El Faro de Ceuta', unas 4.000 personas permanecían asentadas en la playa del Trampolín, donde este jueves las fuerzas de seguridad han desplegado un operativo para desalojar por completo el campamento. El Ministerio ha habilitado inicialmente 1.800 plazas de acogida para personas que se encontraban en situación de calle tanto en esta zona como en Loma Colmenar.
Loma Margarita y El Embolsamiento, primeros espacios habilitados
Los primeros espacios preparados para recibir a los inmigrantes son Loma Margarita y El Embolsamiento, aunque el Gobierno prevé ampliar progresivamente la capacidad disponible a medida que terminen los trabajos de adecuación en otros emplazamientos. El objetivo, según el Ministerio, es proporcionar una alternativa de alojamiento a las personas que hasta ahora se veían obligadas a dormir en la playa o en la vía pública.
El operativo busca también recuperar la playa. Una vez desalojada, está previsto que los servicios municipales lleven a cabo labores de limpieza y que la zona quede perimetrada para impedir la formación de un nuevo campamento.
La playa del Trampolín se había convertido durante las últimas semanas en uno de los puntos más visibles de la crisis migratoria que atraviesa Ceuta. Miles de personas se habían instalado en el arenal, donde habían levantado tiendas y refugios improvisados ante la falta de alternativas de alojamiento.
Las condiciones se habían deteriorado con el paso de los días. Muchos de los inmigrantes dormían al aire libre o bajo estructuras improvisadas y dependían de organizaciones humanitarias para obtener alimentos y otros productos básicos. El asentamiento había desarrollado incluso cierta organización interna, con espacios comunes y reparto de tareas entre sus ocupantes.
La situación también provocó protestas. Parte de los inmigrantes concentrados en el Trampolín reclamaron en los últimos días poder solicitar asilo en España y una solución que les permitiera abandonar las condiciones precarias en las que permanecían.