Tras hallar a los dos efectivos muertos de la Wehrmacht cerca de Budapest, junto a una moto de la Segunda Guerra Mundial, los expertos han conseguido indentificarlos gracias a sus placas.
Durante más de 80 años, nadie pudo confirmar la muerte de dos soldados que servían bajo el régimen nazi. Solo ahora, a comienzos de agosto, con el nivel del Danubio cada vez más bajo, se han hallado en Budapest los restos de estos dos soldados de la Wehrmacht (el nombre de las Fuerzas Armadas de la Alemania nazi), junto a sus placas de identificación. ¿Recibirán ahora estos soldados muertos un nombre y un rostro?
Las placas de identificación sirven para reconocer a los caídos: cada número es único. Cuando un soldado muere, la chapa metálica se rompe por la mitad. Una parte con el número permanece con el cadáver; la otra parte, también numerada, se envía a la oficina competente en su país de origen, que a continuación informa a los familiares.
"Si hubieran caído, sus compañeros habrían partido la placa de identificación", explica Norbert Hambuch, administrador del cementerio de guerra de Budaörs. "La parte superior, con los dos agujeros, permanece con el soldado, y la parte inferior la recogen sus compañeros y la envían al organismo central".
Consultamos a Diane Tempel-Bornett, del Volksbund, para saber hasta qué punto es importante la posición exacta en la que se encuentra la placa de identificación: "Es probable que una placa de identificación a la altura del pecho pertenezca al muerto, porque normalmente la llevaba colgada al cuello. Si aparece a la altura de la cadera, suele indicar que estaba en el bolsillo del pantalón y que el fallecido se la había quitado a otro compañero muerto para llevarla de vuelta a la unidad".
Después de la Segunda Guerra Mundial, muchos soldados desaparecieron. Igual que estos dos, que permanecieron ocultos en el fondo del Danubio. Ahora el Volksbund trabaja con su socio húngaro para identificar a los soldados. En noviembre de 2026, está previsto que sean enterrados en el cementerio de guerra de Budaörs, a las afueras de la capital húngara, Budapest.
Una de las placas de identificación halladas ahora en el Danubio pertenecía a un soldado de la Wehrmacht; la segunda a un miembro de las SS, los paramilitares del régimen nazi. Falta por aclarar si esas placas corresponden realmente a los dos cuerpos recuperados. Cualquier posible identificación preliminar realizada por el Volksbund debe ser posteriormente confirmada oficialmente por el Archivo Federal alemán.
Los vestigios de la Segunda Guerra Mundial encontrados aquí llevan semanas siendo tema de conversación. También la fotografía de una motocicleta ha recorrido todos los medios. El vehículo estuvo más de 80 años enterrado en el barro del Danubio. El nivel de agua extraordinariamente bajo en Budapest dejó al descubierto el chasis.
Junto a Gabor Kohlrusz y Norbert Hambuch, del Volksbund, volvemos a visitar el lugar del hallazgo. "Aquí yacían muchos restos, vehículos de los últimos meses de la guerra en Budapest, y todos esos desechos se empujaron hasta aquí justo después de la contienda, y solo más tarde se colocaron encima estas rocas", explica Hambuch.
En 1945 se combatió durante 102 días por el control de Budapest. Decenas de miles de soldados y civiles murieron. Para recordar aquellos combates por la capital húngara, la motocicleta rescatada del Danubio se incorporará más adelante a una exposición.
"Tenemos una amplia colección de material de la Segunda Guerra Mundial", explica Imre Kovacs, responsable del Volksbund para Hungría. Describe la motocicleta DKW una y otra vez como pieza estrella de la exposición del Instituto y Museo de Historia Militar, el socio húngaro del Volksbund. Allí se exhibirá más adelante la moto, que ya ha sido limpiada.
¿Y qué ocurre con los restos de los soldados? "Los huesos se han recogido y trasladado al depósito, es decir, al mayor cementerio de soldados del Volksbund en Hungría, Budaörs", explica Hambuch. Allí se limpiarán, se someterán a un estudio antropológico, se registrarán y en otoño, en octubre, se enterrarán junto con otros soldados hallados este año".
"El trabajo del Volksbund continúa", afirma Diane Tempel-Bornett. "Solo en el territorio de la antigua URSS aún se considera desaparecidos a unos dos millones de soldados de la guerra. Para Hungría se calcula que hubo unos 54.000 muertos. Desde 1992 hemos exhumado y vuelto a enterrar 29.956 cuerpos en Hungría".
Al menos estos dos soldados muertos podrán tener quizá, después de más de 80 años, una tumba y tal vez incluso una con su nombre. Para el Volksbund y para el Instituto y Museo húngaro de Historia Militar, mantener viva esta memoria forma también parte de su labor por la paz.