A ocho meses de las presidenciales francesas, Jean-Luc Mélenchon gana terreno en los sondeos y se perfila como posible candidato a la segunda vuelta, mientras la izquierda se divide entre su candidatura y la alternativa de Raphaël Glucksmann.
¿Está Jean-Luc Mélenchon a punto de ganar su apuesta? A ocho meses de las elecciones presidenciales, el líder de La Francia Insumisa (LFI) se perfila, más que nunca, como uno de los protagonistas de la carrera por el Elíseo.
Según el último sondeo de Toluna Harris Interactive para 'M6' y 'RTL', publicado este lunes, podría clasificarse para la segunda vuelta en tres de los cinco escenarios analizados. En otro escenario, en el que François Hollande acabara siendo candidato, quedaría, sin embargo, dos puntos por detrás de Édouard Philippe.
El candidato de LFI obtiene entre el 16% y el 17% de las intenciones de voto, frente al 12% registrado en la anterior medición del instituto, realizada en abril. Un avance suficiente para permitirle alcanzar a Édouard Philippe, considerado durante mucho tiempo el principal aspirante al segundo puesto, por detrás de Marine Le Pen, de Agrupación Nacional.
El escenario más favorable para el líder de los insumisos es también el de una fuerte dispersión de sus adversarios. Cuando varias candidaturas se disputan el centro, el candidato de LFI puede salir beneficiado. En una configuración que incluye, entre otros, a Raphaël Glucksmann, Gabriel Attal, Édouard Philippe y Bruno Retailleau (LR), Jean-Luc Mélenchon obtiene el 16%, por delante de Philippe, con el 14%, y de Glucksmann, con el 10%.
Una dinámica que llega en el momento justo para LFI
El calendario político resulta especialmente favorable para Jean-Luc Mélenchon. El domingo, ante varios miles de militantes reunidos en Châteauneuf-sur-Isère, cerca de Valence, en el departamento de Drôme, con motivo de la clausura de las universidades de verano de LFI, marcó el tono del nuevo curso político: "La victoria es posible", proclamó, dejando clara su ambición presidencial.
Durante cerca de 45 minutos, el líder insumiso quiso demostrar, sobre todo, que no se conforma con una campaña de contestación. La ecología y la economía ocuparon un lugar central en su discurso.
Tras un verano marcado por las olas de calor, los incendios y la sequía, Mélenchon defendió la idea de un "Estado ecológico" y reclamó una "ruptura programática clara y nítida". "El cambio climático abre una era totalmente nueva de la civilización humana", afirmó, antes de defender una profunda transformación de las formas de vivir, producir e intercambiar.
El candidato de LFI también arremetió con dureza contra el balance de los diez años de Emmanuel Macron. "Su marcha ya se espera en todas partes como una liberación", declaró. También prometió impulsar una moción de censura contra el Gobierno de Sébastien Lecornu si mantiene su proyecto de presupuesto para 2027, al considerar que "agravará todos los males" de la economía francesa.
En la izquierda, el duelo Mélenchon-Glucksmann ya está en marcha
El avance de Mélenchon se produce justo cuando la izquierda no insumisa intenta encontrar su propio camino. Raphaël Glucksmann anunció oficialmente el domingo su candidatura a la presidencia.
El copresidente del partido Place Publique quiere encarnar una izquierda socialdemócrata, proeuropea y claramente diferenciada de LFI. Pretende, en particular, pasar página del melenchonismo y pide a los socialistas que no retomen sus alianzas con La Francia Insumisa, como ocurrió con la creación de la Nupes tras la disolución del Parlamento en junio de 2024. Actualmente obtiene alrededor del 10% de las intenciones de voto en el sondeo.
Entre los ecologistas, la elección es aún más delicada. Marine Tondelier desea mantener el diálogo con LFI, mientras que una parte de la dirección del partido apuesta por un acercamiento a Glucksmann, el Partido Socialista y Place Publique. El diputado ecologista Jérémie Iordanoff defiende una estructura común que reúna a estas fuerzas, mientras que Yannick Jadot, que anunció este lunes su apoyo a Glucksmann, considera a Mélenchon incompatible con los valores ecologistas.
Esta fractura podría tener un peso considerable. Aunque Mélenchon se beneficia actualmente de la división de sus adversarios, la izquierda sigue enfrentándose al mismo problema que en 2022: varias candidaturas corren el riesgo de dispersar los votos. El líder insumiso, por su parte, se niega a considerar esta proliferación como un obstáculo. El domingo resumió su estrategia con una frase: "Lo que cuenta no es el número de candidaturas, es el número de electores".
Mélenchon en la segunda vuelta, pero frente a Marine Le Pen
Queda, sin embargo, el gran punto débil de este escenario para LFI. Aunque Mélenchon logre clasificarse para la segunda vuelta, esta sigue siendo, por ahora, especialmente desfavorable para él.
En las hipótesis analizadas, Marine Le Pen se mantiene ampliamente por delante de Mélenchon. Obtendría en torno al 68% de los votos, frente al 32% del candidato de LFI. También aventaja a todos los demás candidatos analizados, aunque la diferencia es mucho más reducida frente a Édouard Philippe.
El camino hasta la primera vuelta del 18 de abril de 2027 todavía es largo y estará lleno de obstáculos. De aquí a entonces, las candidaturas aún pueden cambiar y pueden forjarse nuevas alianzas, mientras que los equilibrios de fuerzas también pueden modificarse.
Pero este sondeo marca un punto de inflexión para el líder de LFI. Desde el lanzamiento de su campaña en primavera, nunca había aparecido con opciones tan claras de asegurarse un billete para la segunda vuelta. Esta vez, en varias configuraciones, supera a sus principales rivales o les pisa los talones. Queda por ver si logra consolidar esta tendencia. Porque una cosa es acceder a la segunda vuelta y otra muy distinta conquistar después el Elíseo.