El Kremlin también tachó de "alarmistas" las informaciones sobre un posible ataque ruso contra la OTAN, tras la inusual visita del director de la CIA a Moscú y las especulaciones sobre el motivo del viaje.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este jueves que Vladímir Putin "no va a atacar" territorio de la OTAN y negó las informaciones que apuntan a que Washington está preocupado por un posible ataque ruso en Europa.
Las declaraciones de Trump llegaron dos días después de que el director de la CIA, John Ratcliffe, viajara a Moscú para mantener unas conversaciones inesperadas que, según el diario 'Wall Street Journal' y la cadena 'CBS News', pretendían disuadir a Rusia de atacar a miembros de la OTAN, en un contexto en el que los servicios de inteligencia estadounidenses consideran que Moscú podría tratar de poner a prueba a la alianza.
"He mantenido buenas conversaciones con él. No va a atacar ningún territorio de la OTAN", dijo Trump a los periodistas en el Despacho Oval cuando se le preguntó si el presidente ruso se había comprometido a no hacerlo. Preguntado por si podía confirmar las informaciones sobre una advertencia transmitida por Ratcliffe a los rusos, Trump respondió: "No quiero comentarlo, pero no van a atacar".
Trump también restó importancia al viaje a Moscú, sugirió que se había centrado en Ucrania y rechazó las informaciones según las cuales Ratcliffe habría abordado la OTAN o la campaña de Estados Unidos para presionar a Irán.
"Su presencia allí es algo casi semirrutinario. No me gusta decepcionar a la gente. Nos gustaría que la guerra con Ucrania terminara", dijo Trump en una entrevista con el locutor de radio conservador Glenn Beck. A primera hora del jueves, el jefe de los servicios de inteligencia exteriores de Rusia, Sergei Naryshkin, también restó importancia a la reunión con su homólogo de la CIA.
La agencia estatal rusa TASS citó a Naryshkin diciendo: "Sí, la reunión tuvo lugar, pero no hay nada inusual en ello". Dijo que ambos habían tratado "una serie de cuestiones que entran en el ámbito de los servicios de inteligencia" y calificó el encuentro de "asunto bastante delicado y especial".
Ratcliffe es uno de los altos cargos estadounidenses de mayor rango que han visitado Rusia desde que la guerra en Ucrania comenzó en 2022. Su visita se produjo mientras Moscú intensifica su ofensiva, con ataques este verano que han hecho aumentar el número de civiles muertos, mientras las conversaciones de paz promovidas por Estados Unidos siguen estancadas.
Y en Bruselas, un alto funcionario de la UE, que habló bajo condición de anonimato, aseguró: "En general, los servicios europeos no perciben ningún riesgo de un ataque de Rusia contra los países europeos, y esta evaluación no ha cambiado". Y añadió: "En cuanto a posibles amenazas contra miembros europeos de la OTAN, no vemos ninguna evaluación que indique que algo de eso se esté preparando ahora".
Trump tambiéndescartó la necesidad de castigar a Rusia por comerciar con su aliada Irán, después de que su Administración anunciara un 'Día D económico' dirigido contra Teherán si se niega a abrir el estrecho de Ormuz. "Por ahora, creo que Rusia se ha comportado bastante bien en lo relativo al estrecho de Ormuz", afirmó.
El Kremlin tacha de "alarmistas" las informaciones sobre un ataque a la OTAN
El Kremlin también calificó de "relatos alarmistas" las informaciones de medios estadounidenses que sugerían que Rusia podría atacar a la OTAN, tras la inusual visita del director de la CIA a Moscú.
Preguntado por esas informaciones en la rueda de prensa diaria, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, declaró: "Ahora se publican muchas de esas historias alarmistas. Por supuesto, no tienen nada que ver con la realidad".
Sobre Ucrania, afirmó que Rusia "preferiría alcanzar sus objetivos por medios pacíficos, pero ante la falta de posibilidades para hacerlo, continúa la operación militar especial", en referencia a la invasión a gran escala que Moscú mantiene en curso.
Peskov también criticó a los países europeos que respaldan a Ucrania y afirmó que Rusia "se enfrenta a una política muy agresiva" por parte de ellos.
Rusia ha rechazado en numerosas ocasiones las demandas de Ucrania de celebrar conversaciones de paz cara a cara entre el presidente Vladímir Putin y el ucraniano Volodímir Zelenski, y exige en su lugar que Kiev se retire de la región oriental del Donbás.
Putin está sometido a una presión creciente, ya que los ataques de represalia con drones ucranianos imponen un coste cada vez mayor a la economía rusa y a la población civil.
La utilización masiva de drones en el frente ha hecho casi imposibles los movimientos rápidos y a gran escala de tropas, lo que impide que ninguna de las partes logre una ventaja clara en esta guerra de cuatro años y medio, larga y agotadora.