Referéndum de Islandia del sábado: todo lo que hay que saber sobre si el país vuelve a negociar su ingreso en la Unión Europea.
"¿Debe Islandia reanudar las negociaciones de adhesión con la Unión Europea?"
Esta es la pregunta que se plantea a 270.000 islandeses el sábado 29 de agosto. A partir de las 9:00 hora local, los votantes con derecho a sufragio acudirán a las urnas para trazar el rumbo de su país, más cerca de la Unión Europea o más lejos.
El resultado del referéndum determinará si la isla, con 400.000 habitantes, debe retomar las negociaciones para entrar en el bloque de 27 miembros o si la idea vuelve a quedar en un segundo plano durante un tiempo.
Las primeras encuestas apuntan a que la votación será muy ajustada. Un sondeo de agosto realizado por la agencia demoscópica Maskína (fuente en inglés) mostraba una ventaja muy estrecha, con un 51,3 % de los encuestados a favor de reanudar las conversaciones y un 48,7 % en contra.
Esta división refleja las tensiones en torno al plebiscito, que ha sacado a la luz líneas de fractura políticas en Islandia sobre cuestiones que van desde la seguridad hasta el control de los mares.
La defensa sigue siendo un punto de fricción. Islandia teme quedar en el punto de mira entre el creciente interés económico y estratégico de Rusia en la región, por un lado, y las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, que ha amenazado en repetidas ocasiones con anexionarse Groenlandia, por otro.
Pero los habitantes señalan cuestiones mucho más domésticas que pueden decantar un resultado muy ajustado, desde el disparado coste de la vida hasta la pesca y la agricultura.
La primera ministra islandesa Kristrún Frostadóttir declaró a Euronews en abril que debe existir un "debate equilibrado" sobre el referéndum.
Entonces, ¿de qué se está hablando, cuáles son los principales puntos de fricción y por qué es importante? Antes de la votación, Euronews responde a las preguntas más urgentes.
¿Sobre qué vota Islandia?
La pregunta del referéndum del sábado será: "¿Debe Islandia reanudar las negociaciones de adhesión con la Unión Europea?" Las opciones serán simplemente "sí" o "no".
Lo esencial es que el referéndum solo decidirá si el Gobierno islandés debe retomar las negociaciones de adhesión con la UE, no se trata de una votación sobre si el país debe entrar en la Unión. Esa decisión tendría que someterse a un segundo referéndum y además ser ratificada por los 27 Estados miembros de la UE.
Los colegios electorales de Reikiavik abrirán a las 9:00 del sábado y cerrarán a las 22:00. Se espera que los resultados comiencen a conocerse en las horas posteriores.
¿Cuál es el contexto?
Islandia solicitó por primera vez su adhesión a la UE en 2009, un año después de que el país y otros Estados se vieran sacudidos por la crisis financiera de 2008. Las negociaciones formales comenzaron en 2010, y el Gobierno islandés veía la entrada en la Unión como una posible vía para reforzar la corona islandesa.
Sin embargo, tras dos años de presión por parte de un Gobierno euroescéptico, la candidatura quedó en suspenso en 2013.
Desde entonces, las prioridades en materia de seguridad han cambiado de forma radical, y la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en 2022 ha redefinido las vulnerabilidades en todo el Alto Norte.
Los cálculos económicos también han cambiado, y muchos responsables, como el ministro de Finanzas islandés Daði Már Kristófersson, han declarado a Reuters (fuente en inglés) que confían en que la entrada de Islandia en la UE pueda impulsar la economía del país, sacudida por una elevada inflación.
La reelección de Trump también ha sembrado discordia en la alianza transatlántica y ha abierto interrogantes sobre el acuerdo de defensa entre Estados Unidos e Islandia de 1951. Este tratado compromete a Estados Unidos a apoyar la defensa de Islandia en nombre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), mientras que Islandia alberga (fuente en inglés) bases y tropas estadounidenses.
El giro de Islandia de nuevo hacia la vía europea se produjo en 2024, tras la llegada al poder del Gobierno de centroizquierda de Frostadóttir. Tras esa victoria, el Ejecutivo comunitario confirmó que la solicitud islandesa de adhesión a la UE, presentada más de una década antes, seguía siendo válida.
A comienzos de 2026, la primera ministra cumplió su promesa. Anunció que se celebraría un referéndum para decidir si debían reanudarse las negociaciones con la Unión, con la votación prevista para el 29 de agosto de 2026.
¿Qué dicen los partidarios de cada opción?
Aunque no forma parte de la Unión Europea, Islandia participa en el Espacio Económico Europeo (EEE). Al igual que Noruega, esto significa que Islandia tiene acceso al mercado único comunitario.
La pertenencia al EEE implica que Islandia ya ha incorporado la mayoría de las normas de la UE, unos 9.000 actos jurídicos (fuente en inglés). Los defensores del "sí" sostienen que reanudar las negociaciones con vistas a una futura adhesión daría a Islandia voz y voto cuando se negocien estos expedientes.
Quienes se inclinan por el "no" argumentan que la pertenencia de Islandia al EEE y su acceso al mercado único son suficientes y que no es necesaria la adhesión plena.
Haraldur Ólafsson, presidente de la plataforma euroescéptica Heimssýn,declaró anteriormente a Euronews que, dado que Islandia ya cumple el 75 % de las normas de la UE, "no hay necesidad de más".
La ministra de Exteriores Þorgerður Katrín Gunnarsdóttir ha señalado (fuente en inglés) que la pesca es el otro gran motivo de preocupación entre los partidarios del "no". La patronal pesquera islandesa, Fisheries Iceland, ha expresado su inquietud por varias normas europeas sobre pesca y sostiene que la adhesión dejaría a Islandia sin "capacidad para actuar como un Estado costero independiente".
La política pesquera común de la UE fija límites de capturas y cuotas entre los Estados miembros, una política que desde hace tiempo tensiona las relaciones entre Reikiavik y Bruselas.
Las conocidas "guerras del caballa" surgieron cuando Islandia adoptó unilateralmente unas cuotas de caballa que la UE consideraba excesivas, lo que llegó a lastrar la antigua candidatura de Islandia a la Unión.
Se espera que este capítulo de la historia islandesa pese mucho en la mente de muchos votantes, ya que el sector pesquero representa 6,5 % (fuente en inglés) del PIB del país y da empleo a varios miles de personas.
¿Qué dice la Unión Europea?
"Compartimos valores, nos conocemos muy bien, pensamos de forma parecida, así que somos socios cercanos", afirmó la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen durante su visita a Islandia en julio de 2025.
Aprovechó su viaje a la isla nórdica para poner en valor sus fortalezas (fuente en inglés): comparte los mismos valores que la Unión, forma parte del mercado único y, pese a ser en gran medida un país pacifista, mantiene una defensa sólida.
La responsable de ampliación, la comisaria europea Marta Kos, fue quien detalló las perspectivas de Islandia de forma más concreta. Tal y como adelantó primero 'Politico' (fuente en inglés), Kos afirmó que Islandia podría formalizar las negociaciones de adhesión en 2027, ya que su antigua candidatura sigue siendo válida.
Cuando Islandia dejó en suspenso su solicitud en 2013, se habían abierto 27 capítulos de negociación. 11 de ellos estaban provisionalmente cerrados. El capítulo sobre pesca, sin embargo, seguía siendo un gran escollo en las conversaciones.
En fechas recientes, Kos ha dejado entrever en la red social Bluesky que Bruselas podría estar dispuesta a encontrar un terreno común en este asunto delicado. "Las negociaciones de adhesión siempre reflejan la realidad específica de cada país candidato", escribió.
¿Hasta qué punto pesan las amenazas externas en la votación?
Magnús Magnússon preside una plataforma que defiende vínculos más estrechos con la Unión. Declaró anteriormente a Euronews que las infraestructuras críticas del país están bajo "ataque constante" de actores rusos y que deben protegerse. "Hay muchas cosas en las que la UE puede ayudar en este sentido", afirmó.
La OTAN también ha reconocido (fuente en inglés) el creciente apetito de Rusia y China por ganar influencia en el Alto Norte. En respuesta, la alianza ha intensificado su actividad en la región, con tareas de policía aérea y una mayor vigilancia de submarinos.
Otro objetivo de este refuerzo es tratar de apaciguar a Trump, que ha sostenido que Estados Unidos necesita el territorio autónomo de Groenlandia por razones de seguridad nacional, alegando la creciente actividad en la zona tanto de Rusia como de China.
A menudo ha confundido Islandia con Groenlandia al reiterar sus amenazas, algo que, según expertos consultados por Euronews, ha hecho saltar las alarmas en Reikiavik. Tampoco es ningún secreto que Washington quiere europeizar la OTAN y revisar su presencia militar en el continente, algo que el comisario europeo de Defensa Andrius Kubilius calcula que podría costar a Europa 500.000 millones de euros.
La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, también ha admitido que la seguridad de la UE y la de Islandia están estrechamente vinculadas ante el interés que muestran tanto el Kremlin como Pekín.
"Desde las amenazas rusas a las infraestructuras del fondo marino hasta el creciente interés de China en el Ártico, abordarlas juntos nos da mayor capacidad de influencia", señaló Kallas en una rueda de prensa conjunta celebrada en marzo con motivo de la firma de la Asociación de Seguridad y Defensa (fuente en inglés) entre Islandia y la Unión.
En ese encuentro para celebrar el pacto, que pretende reforzar la cooperación en defensa entre ambas partes, la ministra de Exteriores Þorgerður Katrín Gunnarsdóttir afirmó (fuente en inglés) que el acuerdo del EEE ha proporcionado una base sólida para esta relación, pero que el mundo está cambiando. "Debemos afrontar estos cambios", añadió.
El asesor principal del European Policy Centre, Tobias Etzold, ha opinado (fuente en inglés) que la creciente duda sobre la fiabilidad de Estados Unidos en la región, unida a una Rusia cada vez más hostil, es lo que ha reavivado el debate sobre el referéndum en Islandia.
Y es precisamente este escenario geopolítico el que ha aportado "un nuevo dinamismo" a una discusión que había permanecido dormida durante más de una década.