Los islandeses han votado mantener congelada su candidatura de adhesión a la UE, un revés para el impulso ampliador de Bruselas tras Ucrania. Vea el análisis sobre la situación en vídeo.
El 29 de agosto, una mayoría de islandeses rechazó reabrir las negociaciones de adhesión a la UE, congeladas desde 2013, y dijo 'no' a lo que el Gobierno calificó como un momento decisivo.
El resultado implica que no habrá nuevas negociaciones con Bruselas ni cambios en los vínculos actuales de Islandia, que mantiene acceso pleno al mercado único y al espacio Schengen a través del Espacio Económico Europeo, pero sin escaño en el Parlamento Europeo ni voto en el Consejo. El referéndum era jurídicamente consultivo, pero el Gobierno se comprometió a respetarlo, lo que en la práctica aparca la cuestión durante años.
Islandia ya incorpora la mayor parte de la legislación de la UE a través del EEE, aunque conserva el control exclusivo de sus caladeros, un legado de las Guerras del Bacalao de la década de 1970, que no estaba dispuesta a cambiar por un sistema de cuotas compartidas bajo la Política Pesquera Común de Bruselas.