Bonino ha sido una figura clave de la política italiana y europea. Comisaria en Bruselas y varias veces eurodiputada, vinculó su carrera a la defensa de los derechos civiles y humanos, impulsando la Corte Penal Internacional y una visión federal para el futuro de la Unión Europea.
Con Emma Bonino, fallecida el viernes en Roma a los 78 años, desaparece una de las personalidades que más han contribuido a la proyección de Italia hacia Europa, tanto en los cargos que desempeñó en la UE como a lo largo de toda su carrera política en los Radicales y en las sucesivas encarnaciones del partido.
Bonino fue eurodiputada en cuatro legislaturas (de 1979 a 1988 y de 1999 a 2006) y comisaria europea con las carteras de Política de Consumidores, Pesca y Ayuda Humanitaria de Emergencia (ECHO) entre 1995 y 1999.
"Estamos profundamente apenados por la desaparición de la ex comisaria Emma Bonino. Su legado está marcado por su dedicación a hacer del mundo un lugar más justo y compasivo", se lee en una publicación difundida en los perfiles de la Comisión.
Pero también su visión de largo plazo para Europa y su profunda convicción en la integración supranacional caracterizan el legado de Bonino.
"Su huella en Europa es muy nítida y sus batallas se retoman todavía hoy", subraya en 'Euronews' el ex eurodiputado Marco Taradash, desde Ventotene, la ciudad del Manifiesto homónimo de 1941, considerado uno de los textos fundacionales de la integración europea, que acoge estos días la "Conferencia europea de Ventotene por la libertad y la democracia", promovida por la vicepresidenta del Parlamento Europeo, Pina Picierno.
De las batallas por los derechos civiles a las del derecho internacional
Emma, como la llamaban todos sencillamente, ligó su historia de forma indisoluble a las campañas por los derechos civiles y de las mujeres que, desde la despenalización del aborto en 1978, marcaron su impronta política junto al fundador de los Radicales, Marco Pannella.
La dimensión europea de Bonino llevó sin embargo a la ex comisaria a comprometerse con un mundo fundado en el derecho internacional en el que una Europa integrada fuera una de las respuestas a los nuevos retos globales.
"La convicción que hemos tenido y que ella tenía desde siempre", recuerda Taradash, que se presentó con Bonino en las últimas elecciones europeas con la lista Estados Unidos de Europa (formada por +Europa, Radicali Italiani y otros actores), "es que los países por separado no tienen la fuerza para resistir frente a una agresión militar, económica o política".
"Porque Europa se ha construido en torno a una concepción solidaria de las relaciones sociales, de bienestar extendido, con el intento de limitar las desigualdades", prosigue el ex eurodiputado, "los Estados Unidos de Europa son la culminación de una esperanza nacida aquí en Ventotene de paz, libertad y bienestar que, ante la situación internacional - desde la invasión rusa de Ucrania hasta el regreso al poder de Donald Trump en Estados Unidos - Emma retomó y que nosotros, modestamente, seguimos intentando llevar adelante".
A la visión federal de la UE Bonino acompañó en paralelo iniciativas muy populares (también a través de la organización Non c'è pace senza giustizia) para impulsar moratorias de las ejecuciones capitales en el mundo y contra la mutilación genital femenina, que culminaron en 2012 con una resolución de la ONU para prohibirla a escala global.
Se había implicado en primera persona desde principios de los años noventa, además, en la creación de un Tribunal supranacional que juzgara los crímenes de guerra y de lesa humanidad, algo que también gracias a ella cobró vida precisamente en Roma en 1998 con el Estatuto que creó la actual Corte Penal Internacional.
Fue uno de sus "éxitos inolvidables", recuerda Marco Cappato, de la Asociación Luca Coscioni, que hoy mantiene vivas muchas de las batallas del mundo radical siguiendo el ejemplo de Bonino.
"Será útil e importante mantener viva su memoria de la única manera posible, con nuevas luchas de libertad, por parte de personas, no importa de qué orientación política, que se inspiren en la tenacidad, ella la llamaba tigna", exhorta Cappato en una declaración escrita remitida a 'Euronews', "con la que defendía la democracia liberal de las viejísimas y trágicas ilusiones que venden los nuevos demagogos".
Europa y el europeísmo "popular" de Emma Bonino
En una época de populismo traducido en soberanismo nacional, de Alemania a Italia, la ex líder radical fue de hecho "una figura muy popular", pero en sentido europeísta, "que sacó Europa de los despachos donde se toman las decisiones".
"La propia figura de comisario europeo cambió un poco con Emma Bonino", dice a 'Euronews' Gaetano Quagliariello, su compañero de partido desde la primera hora en los Radicales. "No es casualidad que, si se pregunta a un ciudadano corriente quiénes fueron los comisarios italianos antes de Bonino, cueste recordar algún nombre. No ocurre lo mismo con ella y con quienes la siguieron".
Para Quagliariello, político y profesor de Historia contemporánea en la Universidad Luiss de Roma, hay que subrayar precisamente el "método" de Bonino: haber "convertido las decisiones europeas en elementos de la política", rechazando interpretar Europa solo como un "expediente técnico".
"Se puede estar de acuerdo o no con su visión" federal para la UE, "pero no se le puede negar que haya interpretado, digamos, una raíz popular de Europa. Y eso ha faltado en muchos europeístas", concluye Quagliariello, "en un momento en que la AfD gana elecciones en Alemania y Marine Le Pen es candidata a asumir la presidencia de Francia, es evidente que hay un problema. Europa en este momento no es popular, la gente no la comprende".
Tras su etapa como comisaria europea, Bonino desempeñó funciones de enlace entre Italia y Europa, con numerosas otras campañas por los derechos humanos, y ejerció como ministra para las Políticas Europeas en el Gobierno de Romano Prodi (2006–2008) y ministra de Asuntos Exteriores (2013–2014) en el Ejecutivo de Enrico Letta.