Qué está prohibido en la Wiesn y dónde rigen normas especiales, un repaso a drogas, protección de menores y otras reglas clave para disfrutar del Oktoberfest sin problemas.
El próximo sábado, cuando el actual alcalde Dominik Krause abra el primer barril de cerveza en la Theresienwiese de Múnich, volverá a escucharse por fin el tradicional "O'zapft is!". Del sábado 19 de septiembre al domingo 4 de octubre de 2026 se esperan en el Oktoberfest más de 6 millones de visitantes, que pese al buen ánimo cervecero tendrán que respetar un estricto reglamento, de lo contrario la diversión en la mayor fiesta popular del mundo puede terminar muy rápido.
Emborracharse sí, fumar cannabis no
El Oktoberfest de Múnich es una zona libre de cannabis. Ya en julio de 2024 el Parlamento regional aprobó la ley "Bayerische Cannabisfolgenbegrenzungsgesetz", que prohíbe el consumo de cannabis en todas las fiestas populares, y ni siquiera el alcalde ecologista de Múnich ha podido modificarla hasta ahora.
Quien ignore las normas vigentes y aun así se líe un porro en el recinto y sea sorprendido tendrá que rascarse el bolsillo, se enfrenta a una multa de 1.500€. En caso de reincidencia la sanción puede subir a más de 5.000€. Lo mismo se aplica a vaporizar cannabis o fumar en bong.
En el balance oficial de cierre del año pasado, la Policía de Múnich registró en el Oktoberfest un total de 27 infracciones del veto al cannabis. La mera tenencia está permitida, siempre que los adultos respeten el límite máximo autorizado a escala federal de hasta 25 gramos, pueden llevar cannabis en el bolsillo.
Tampoco se puede fumar un simple cigarrillo en cualquier parte. En la pradera del festival y en los biergarten sí se permite que el humo ascienda. En las carpas cerveceras, en cambio, rige desde 2010 una estricta prohibición de fumar. Quien aun así no quiera renunciar a su pausa para fumar puede acudir a las zonas de fumadores o a los balcones habilitados para fumadores en la mayoría de las carpas. Incumplir esta norma puede acarrear también una multa de hasta 1.000€.
Normas claras para los más pequeños y para cualquier vehículo
Por muy animado que sea el ambiente entre jarras de litro, música y algodón de azúcar, ni la ley ni la dirección de la fiesta hacen concesiones con los visitantes más jóvenes. Quien quiera pasear por el recinto con cochecito o carrito de bebé debe tener siempre el reloj a la vista, de domingo a viernes los pequeños sobre cuatro ruedas son bienvenidos hasta las 18:00. Después el recinto se llena demasiado y se vuelve peligroso para los pequeños pasajeros. Los sábados y el 3 de octubre las normas son aún más estrictas, por motivos de seguridad los cochecitos y carritos deben quedarse completamente fuera.
En materia de protección de menores, la Wiesn marca límites claros. Para los más pequeños, la velada en la carpa cervecera termina ya a las 20:00, los niños menores de seis años deben abandonar las carpas incluso si están acompañados por sus padres. A partir de las 20:00, los menores de 16 años ya no pueden moverse por el recinto ferial sin la presencia de sus tutores legales. Quienes tengan 16 o 17 años pueden quedarse en el recinto hasta el final sin sus padres, aunque en determinadas carpas como Käfer o el Weinzelt la fiesta acaba a medianoche.
Conviene saber que también para otros vehículos sobre ruedas, tengan dos, cuatro u ocho, existen normas muy claras. Quienes acudan a la Wiesn en bicicleta, patinete eléctrico, patín, monopatín o patines en línea deben dejarlos ante las puertas del recinto, dentro no están permitidos.
Un pequeño consejo, tras una visita regada con cerveza sigue siendo necesario extremar la precaución, quien luego se suba a un patinete eléctrico o a una bicicleta debe saber que en general se aplican los mismos límites de alcohol que para los vehículos a motor. A partir de 0,5 puede enfrentarse a una multa de 500€, dos puntos en el registro de tráfico de Flensburg y, en el peor de los casos, un mes de retirada del permiso de conducir.
Nada de 'nieve' en septiembre y octubre en Baviera
La cocaína figura entre las drogas ilegales que más se detectan en el Oktoberfest, solo en 2025 se sorprendió consumiéndola a unas 100 personas. El año pasado los investigadores de la Wiesn pillaron in fraganti a un hombre español, llevaba más de un gramo de esta droga dura en el bolsillo y tuvo que pagar una abultada multa de 40.000€. Probablemente fue la raya más cara de su vida. El problema, sin embargo, no se limita a la Wiesn.
La Oficina Regional de lo Criminal de Baviera (BLKA) informó en abril de 2025 de que el número de infracciones relacionadas con la cocaína en Baviera pasó de 2.148 en 2020 a 3.972 en 2024, es decir, aumentó casi un85% en cuatro años. El organismo habla explícitamente de que la "avalancha de cocaína" detectada en toda Alemania también se deja sentir en Baviera.
También en Múnich las cifras siguen al alza, en 2025 se registraron 1.396 delitos de drogas relacionados con cocaína o crack, frente a 1.227 en 2024, un aumento del 13,8%. Según las autoridades de investigación bávaras, debido al creciente número de ofertas en la red oscura, una raya de coca es hoy más barata que una jarra de litro en el Oktoberfest.
Las competiciones de beber están prohibidas
Los visitantes de la Wiesn también tendrán que rascarse el bolsillo en 2026, la cerveza sigue encareciéndose, una Maß, la tradicional jarra de litro, cuesta ya entre 14,80€ y 15,90€. El precio medio se sitúa así un 2,38% por encima del del año anterior. En 2025 la Maß costaba aún entre 14,50€ y 15,80€. Los precios de la cerveza continúan subiendo, aunque este año se haya evitado un gran salto.
A pesar de todas las normas, en la Wiesn se puede celebrar a lo grande, pero los hosteleros marcan una clara línea entre un ambiente festivo y la pérdida total de control. Las pruebas de valor alcohólicas, en las que los clientes vacían su Maß lo más rápido posible o se incitan mutuamente a beber de forma excesiva, no son bienvenidas. Quien además se suba a mesas o bancos y ponga en peligro a otros asistentes se arriesga a ser expulsado. Al fin y al cabo, el ambiente en las carpas debe seguir siendo alegre y no convertirse en una competición por ver quién alcanza antes la borrachera completa.
En definitiva, solo queda recordar una cosa, incluso después de la segunda o tercera Maß, las manos deben permanecer en la jarra y no en las camareras ni en otras mujeres desconocidas. Solo entonces todos los visitantes de la Wiesn podrán decir: "Ein Prosit der Gemütlichkeit".