Cada 13 de septiembre el mundo celebra el Día Internacional del Chocolate, una fecha nacida en Francia hace tres décadas. Este año, el cacao es un 20% más barato que hace un año, mientras la Unión Europea, mayor importadora y consumidora del mundo, sigue marcando el pulso del mercado.
El Día Internacional del Chocolate se celebra cada 13 de septiembre desde 1995, cuando la fecha se instauró en Francia. Aquí hay una variabilidad en cuanto a fechas, pero una doble coincidencia marca este 13 de septiembre en el calendario.
La elección del día por tanto, no fue casual, sino un homenaje doble: coincide con el nacimiento del escritor británico Roald Dahl, autor de 'Charlie y la fábrica de chocolate', y con el del empresario estadounidense Milton S. Hershey, fundador de la compañía que lleva su apellido y que convirtió la producción de chocolate en un negocio a gran escala. Esta doble coincidencia, entre literatura e industria, explica que la conmemoración también se dé al otro lado del Atlántico.
No todos los países se rigen por la misma fecha. En algunos lugares, la celebración se traslada al 7 de julio, jornada que algunas fuentes vinculan con la llegada del cacao como fruto a Europa, en torno a 1550, tras el contacto con las culturas mesoamericanas que ya lo empleaban siglos atrás como bebida ceremonial y como forma de intercambio.
Un precio que respira tras dos años de sobresalto
El cacao se vendía este viernes a unos 5.117 euros por tonelada, según el portal Trading Economics. Esa cifra supone un 20% menos que hace un año, en un contexto de señales de mayor oferta y mejores perspectivas de cosecha en Costa de Marfil, el mayor productor mundial.
El precio ha repuntado algo desde marzo, pero permanece muy alejado de los más de 10.000 dólares por tonelada que llegó a costar entre abril de 2024 y junio de 2025, cuando una producción muy escasa en África occidental disparó las cotizaciones a niveles históricos.
La incertidumbre de fondo continúa: la campaña 2026-2027 sigue condicionada por los riesgos climáticos, en particular por el previsible impacto del fenómeno de El Niño, que amenaza de nuevo los cultivos en Costa de Marfil y Ghana, los dos países que concentran la mayor parte de la oferta mundial.
Ese vaivén de precios ha sido, en los últimos años, el factor que más ha influido tanto en lo que pagan los fabricantes de chocolate como en lo que finalmente paga el consumidor europeo.
La Unión Europea, motor de la importación mundial de cacao
Europa es la mayor importadora de habas, pasta, manteca y polvo de cacao del mundo, y también el principal centro de comercio de esta materia prima. Toda la producción de cacao procede de fuera del continente, por lo que la Unión Europea depende por completo de las importaciones: concentra el 58% de las compras mundiales de habas de cacao, con un valor de mercado de 9.400 millones de dólares en 2024.
La gran mayoría de esas importaciones, alrededor del 90%, corresponde a cacao a granel, de calidad estándar, procedente sobre todo de Costa de Marfil, Nigeria, Ghana y Camerún.
Los Países Bajos son, con diferencia, el mayor punto de entrada: el puerto de Ámsterdam es el principal centro mundial de comercio de cacao y en 2024 concentró el 50% de las importaciones europeas de habas, seguido de Bélgica, con el 17%, y Alemania, con el 8%. Entre Países Bajos, Bélgica, Alemania, España, Italia y Francia, junto con el Reino Unido y Suiza, suman el 97% de todas las importaciones de habas procedentes de países productores.
Europa es además el mayor triturador de cacao del planeta, con 1.750.000 toneladas en la campaña 2023-2024, el 36% del total mundial. Sin embargo, esa capacidad ha ido perdiendo peso frente a los países productores: la molienda europea ha caído un 3% anual entre 2020 y 2025, mientras Costa de Marfil, que superó a los Países Bajos como mayor triturador en 2015, ha impulsado su propia industria de procesado con incentivos fiscales, hoy ya retirados.
Cómo y cuánto chocolate consume la Unión Europea
El mercado europeo del chocolate se valoró en 49.300 millones de dólares en 2025, muy por delante de Norteamérica, con 34.700 millones, y de Asia-Pacífico, con 19.100 millones. En 2024, Europa concentró el 48% del consumo mundial de chocolate, lo que la convierte en la región de referencia tanto para la industria como para la demanda de cacao certificado.
El consumo medio mundial de chocolate se sitúa en torno a 0,9 kilos por persona y año, una cifra muy inferior a la registrada en buena parte de Europa. En 2023, Suiza encabezó el consumo per cápita con 10,9 kilos, seguida de Estonia, con 9 kilos; Alemania, con 8,9 kilos; Finlandia, con 8,6 kilos, y Lituania, con 6,9 kilos. Estos países concentran, además, gran parte de la industria de fabricación y de las principales marcas del continente.
Estas cifras bajaron en 2024 con un precio del chocolate todavía por las nubes, pero siguen estando muy por encima de la media de consumo de chocolate mundial:
Ese apetito europeo por el chocolate convive, no obstante, con una demanda creciente de cacao certificado. Europa es el mayor mercado del mundo para el cacao con sellos como Rainforest Alliance o Fairtrade, aunque la subida de los precios y el encarecimiento del coste de la vida están empezando a desplazar parte del consumo hacia productos más económicos, en detrimento de los segmentos orgánico y de especialidad, todavía minoritarios dentro del conjunto del mercado.