Tras la victoria del bloque de izquierda, la socialdemócrata Magdalena Andersson inicia ahora unas complejas negociaciones para tejer alianzas con ecologistas, centristas y la izquierda alternativa.
El primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson, ha anunciado su dimisión este jueves ante las "complicadas condiciones para la formación del próximo Gobierno" tras los comicios celebrados el domingo, cuyos resultados dan la victoria a la coalición de cuatro partidos izquierdistas liderados por el Partido Socialdemócrata.
El bloque de partidos de centroizquierda de Suecia logra así una mayoría parlamentaria en unas reñidas elecciones generales. La alianza está encabezada por Magdalena Andersson y su partido, los Socialdemócratas. Incluye también al Partido de la Izquierda, a los Verdes y al Partido del Centro.
Cuentan ahora con una mayoría de tres escaños en el Riksdag, el Parlamento sueco de 349 escaños, frente a la alianza de derechas del primer ministro saliente Ulf Kristersson. Tras el recuento final, el resultado fue muy ajustado, con solo unos 50.000 votos de diferencia entre los dos bloques enfrentados en todo el país.
Para Andersson, lo más difícil empieza ahora. Debe formar un Gobierno con los demás partidos de su alianza, un proceso que probablemente implicará negociaciones muy complicadas debido a las profundas diferencias ideológicas dentro del bloque. El Partido del Centro afirma que no respaldará a un Gobierno que otorgue carteras al Partido de la Izquierda, mientras que el Partido de la Izquierda reclama presencia en el Consejo de Ministros.
Andersson afirmó que los votantes habían elegido "una nueva dirección" para Suecia. El primer ministro saliente, Kristersson, ha presentado ya su dimisión, pero si Andersson no logra formar un gabinete operativo, Kristersson podría intentar aún articular una alternativa.
Kristersson dijo que respetaría los intentos de Andersson de formar Gobierno y le deseó suerte ante las divisiones dentro de su alianza. Como suele ocurrir con los gobiernos de coalición en Suecia, la formación de un Ejecutivo podría prolongarse varias semanas. En 2022, el proceso duró más de cinco semanas. Tras las elecciones de 2018, se alargó casi 20 semanas.
El apoyo a los partidos de ambos bloques se debilita
Pese a imponerse como parte del bloque de centroizquierda, para el partido Socialdemócrata de Andersson este ha sido su peor resultado en más de un siglo, al perder ocho escaños y quedarse con solo el 28% del voto total.
Los Socialdemócratas gobernaron el país durante buena parte del siglo XX y siguen siendo el mayor partido de Suecia. El partido de extrema derecha Demócratas de Suecia también perdió apoyo, por primera vez desde su entrada en el Parlamento en 2010, al ver cómo su porcentaje de voto caía hasta el 17,5% y perdía 11 escaños.
Reacción internacional
El Partido Socialista Europeo (PSE) felicitaba así a Suecia: "Los resultados de las elecciones generales suecas colocan a nuestro partido hermano en una posición privilegiada para liderar el país".
"La votación brinda a Suecia la oportunidad de pasar página tras cuatro años de gobierno conservador apoyado por la extrema derecha, y de centrarse en guiar al país hacia un futuro más justo, fuerte y unido".
"El mensaje es claro y resuena en toda Europa: los ciudadanos exigen un liderazgo creíble y respuestas concretas a los problemas que les aquejan, desde el coste de la vida y la calidad de los servicios públicos hasta la seguridad, el empleo digno y la transición ecológica".
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, celebró el resultado y lo presentó como una victoria de la socialdemocracia y del Estado del bienestar.