El primer ministro canadiense Mark Carney celebró la invitación para convertir a Canadá en el primer "miembro asociado" de la Unión Europea, pero recalcó que no busca ser miembro de pleno derecho ni ceder soberanía.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha celebrado la invitación de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, para que Canadá se convierta en el primer "miembro asociado" de la UE, aunque con algunas reservas. En su discurso sobre el estado de la Unión del miércoles, Von der Leyen planteó la posibilidad de un acuerdo sin precedentes, que aún no se ha definido por completo.
En su propio discurso ante el Parlamento Europeo, Carney celebró el paso y citó encuestas que muestran que una amplísima mayoría de canadienses es partidaria de estrechar mucho más los lazos con Bruselas. Al mismo tiempo, marcó algunos límites en cuanto a hasta dónde está dispuesta a llegar Ottawa.
"Canadá no está en posición, ni pretende, convertirse en miembro de pleno derecho de la Unión Europea", afirmó. "Por tanto, se trata de otro marco, un marco pertinente para un país que comparte vínculos muy profundos con Europa".
Al preguntarle tras el discurso sobre si se sentía cómodo con esa formulación exacta, señaló que "la nomenclatura precisa es una cuestión que corresponde a Europa" y defendió que lo importante es el contenido.
Al mismo tiempo, Carney pareció trazar una línea roja respecto a cualquier posible cesión de soberanía por parte de Canadá e insistió en que "buscamos asociaciones que sean complementarias, que refuercen nuestra soberanía".
Carney busca reforzar la cooperación con la UE
Canadá mantiene una guerra comercial con Estados Unidos después de que fracasaran las negociaciones para un acuerdo bilateral. En respuesta, Carney busca acercar posiciones con Bruselas, que ve como un modelo a seguir para otras democracias.
Durante su intervención ante los eurodiputados en Estrasburgo, señaló las que, a su juicio, son las áreas con mayor potencial para profundizar la cooperación con la UE, como los minerales críticos, la capacidad industrial de Defensa, la inteligencia artificial y la capacidad de computación, la seguridad energética, el espacio y los sistemas de pagos.
"Una alianza no se define por aquello a lo que nos oponemos, sino por aquello que defendemos: libertad, solidaridad, prosperidad, sostenibilidad. Una alianza que refuerza nuestra resiliencia por lo que nos permite hacer por nuestros ciudadanos y por lo que permite a nuestros ciudadanos hacer por sí mismos", añadió.
Al mismo tiempo, recalcó que no pretende formar un tercer bloque "con mejores modales" que entre en la rivalidad entre grandes potencias. "No buscamos el poder para dominar a otros. Al contrario, buscamos resiliencia para que nadie pueda controlar nuestros mercados abiertos, menoscabar nuestra soberanía, amenazar nuestra integridad territorial ni socavar nuestras libertades, nuestras democracias, nuestro Estado de derecho".