El líder canadiense ha prometido un intercambio eurocanadiense de minerales críticos y suministros energéticos durante su discurso ante el Parlamento Europeo, defendiendo la creación de una asociación a la que podrán unirse, ha dicho, terceros Estados que compartan su visión geopolítica compartida.
Mark Carney, el jefe del Ejecutivo canadiense, ha arrancado su discurso en el Parlamento Europeo ejecutando una defensa acérrima de los valores democráticos occidentales. Lo ha hecho para justificar la puesta en marcha del futurible acuerdo de asociación entre Canadá y la Unión Europea, sin precedentes jurídicos y muchas preguntas sobre la mesa.
"Nuestro compromiso con el imperio de la ley y nuestra irredenta defensa de la dignidad humana, libertad individual y democracia comparten las mismas raíces profundas y la misma dedicación. Compartimos valores comunes por los que siempre hemos luchado, y ante cuya defensa debemos permanecer vigilantes", ha proclamado Carney a los cinco minutos de empezar su alocución. "Creemos que una economía fuerte no es un fin en sí mismo, sino la forma de alcanzar una sociedad justa".
El exgobernador del Banco de Inglaterra ha confirmado su satisfacción sobre la anunciada evolución del acuerdo eurocanadiense CETA -un pacto de libre comercio- al estatus de 'miembro asociado' Se desconoce si este tendrá más o menos integración que los países miembros del Espacio Económico Europeo (Noruega o Islandia) u otros firmantes de acuerdos similares, como Suiza.
La presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, tampoco ofreció demasiados detalles acerca del mismo durante su discurso del estado de la Unión del miércoles. "El ecosistema que hemos construido no es rival para la ferocidad de estos tiempos cambiantes; tampoco se mueve lo suficientemente rápido para alcanzar al tumulto", ha advertido el socialdemócrata para defender la necesidad del pacto anunciado.
Carney ha señalado algunas de las líneas ya mencionadas el miércoles por Von der Leyen (como salud, transporte, agroalimentación, fabricación avanzada o defensa espacial) que permiten intuir que este no se ha ideado como un mero acuerdo económico. "La soberanía va más allá de poder alimentarnos, disponer de energía y defendernos. Ahora esta requiere acceso seguro a la inteligencia artificial, semiconductores, minerales críticos, sistemas de pago, tecnologías de energía limpia, vacunas y comunicaciones espaciales", ha proclamado.
Carney tranquiliza a terceros: "No propongo un tercer bloque"
El que se ha convertido, tal vez junto a Pedro Sánchez, en una de las voces más críticas de Donald Trump en Occidente (permitiéndole dar la vuelta a las encuestas y ganar las pasadas elecciones canadienses pese a la impopularidad de su antecesor, Justin Trudeau) ha señalado que la UE y Canadá no buscan crear un nuevo agente geopolítico.
"Quiero ser preciso sobre lo que no estoy proponiendo: no es un tercer bloque que se convierta en un rival con gran poder, aunque con mejores formas", ha asegurado en una clara pulla hacia el presidente de Estados Unidos que ha provocado risas entre los europarlamentarios.
"No ambicionamos el poder para dominar a otros", ha añadido. "Al contrario, perseguimos la resiliencia para que así nadie pueda controlar nuestros mercados abiertos, cuestionar nuestra soberanía, amenazar nuestra integridad territorial o socavar nuestras libertades, democracias o leyes". No obstante, Carney sí ha dejado la puerta abierta a que terceros Estados se unan a la futura alianza, a la cual ha calificado de "faro democrático".
Lo que ofrece Canadá: energía y materiales críticos
Carney también ha señalado durante su discurso que su país puede aportar gas natural licuado (GNL) e hidrógeno "a gran escala" para el Viejo Continente. La iniciativa contempla el desarrollo de nuevas infraestructuras portuarias en el extremo norte y en la costa este de Canadá.
"Contamos con yacimientos de más de 34 minerales críticos y figuramos entre los principales productores de los diez más esenciales de cara a la transición energética mundial", ha afirmado Carney. "Nosotros, a cambio, podemos beneficiarnos de vuestro liderazgo en tecnologías basadas en energía limpia".
Durante la noche, el presidente estadounidense Donald Trump amenazó con imponer "aranceles muy graves" a los europeos si la idea del nuevo acuerdo, que definió como un "acto hostil", se llevaba a cabo. "Creo que es ridículo", dijo Trump. En una declaración de reacción ante sus palabras, la Comisión afirmó: "El refuerzo propuesto de nuestra asociación con Canadá no va contra nadie más, sino que busca nuestra fuerza común".