El Banco de Inglaterra mantiene su tipo de interés principal en el 3,75 %, pero tres de sus nueve responsables votan subirlo, lo que evidencia un comité dividido mientras el choque energético de la guerra en Irán eleva la inflación al 3,1 %, máximo de cinco meses.
La 'vieja dama de Threadneedle Street' ha optado por esperar, aunque no por unanimidad.
El Comité de Política Monetaria votó el jueves, por seis votos a tres, mantener sin cambios el coste de los préstamos, con la minoría partidaria de una subida de un cuarto de punto, hasta el 4 %.
La decisión sitúa al Banco de Inglaterra en una posición distinta a la de la Reserva Federal y el Banco Central Europeo, que en ambos casos han endurecido su política en la última semana.
Pese a mantener los tipos, el banco central prevé que la situación empeore antes de mejorar.
La inflación "probablemente seguirá aumentando en los próximos trimestres", señaló el comité, que apuntó al encarecimiento del crudo y de la energía refinada, cuyos precios han vuelto a subir desde su última reunión y siguen siendo "más volátiles y más elevados que antes del conflicto".
Atentos a los efectos de segunda ronda
El argumento para mantener los tipos se basa en lo que aún no ha ocurrido.
"Hasta ahora apenas hay indicios de efectos de segunda ronda significativos en la formación de precios y salarios", recogía el comunicado, lo que significa que el encarecimiento de la energía todavía no se está trasladando de forma generalizada a salarios y precios.
Sin embargo, este respiro podría ser temporal.
El riesgo de que se produzcan estos efectos "es mayor cuanto más tiempo persistan los precios elevados de la energía o cuanto más volátiles sean", advirtió el comité, que añadió que los riesgos para la inflación "están sesgados al alza, más aún que en el momento del Informe de Política Monetaria de julio".
Desde julio, el Brent y el gas al por mayor en el Reino Unido han subido un 36 % y un 78 % respectivamente, con el Brent en 106 dólares por barril y el gas en 207 peniques por termia el 14 de septiembre.
Las presiones en las refinerías han mantenido los 'crack spreads', la diferencia entre el precio de los combustibles refinados y el crudo, muy por encima de los niveles previos al conflicto.
La actividad económica se ha mantenido algo mejor de lo previsto, mientras que un mercado laboral más flojo y el aumento de los costes de financiación al que se enfrentan hogares y empresas desde que comenzó el conflicto deberían ir reduciendo la inflación con el tiempo.
Una semana cargada para los bancos centrales
La Reserva Federal elevó el miércoles su tipo de referencia a una horquilla de entre el 3,75 % y el 4 %, su primera subida desde 2023 y una decisión unánime, y apuntó que llegarán más aumentos.
El BCE elevó la semana pasada su facilidad de depósito hasta el 2,5 %.
La secuencia se cerrará el viernes con el Banco de Japón, donde los mercados esperan una subida.
Esto dejaría al Banco de Inglaterra como el único gran banco central que ha mantenido esta semana los tipos sin cambios, aunque, a la vista de lo ocurrido este jueves, por poco.