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Turquía recorta tasas en 100 puntos básicos pese al desplome de la lira

Pantallas en el bazar de Estambul muestran en directo la turbulenta caída de la lira
Pantallas en el bazar de Estambul muestran en directo la turbulenta caída de la lira   -   Derechos de autor  Thomson Reuters 2021
Por Reuters

ESTAMBUL, 18 nov – El Banco Central de Turquía recortó el jueves su tasa de interés oficial en 100 puntos básicos, hasta el 15%, e insinuó que procederá con una mayor flexibilización a pesar de que la inflación del país se acerca al 20%, acelerando la espiral de mínimos históricos de la lira.

El banco, que estaría cediendo a las peticiones de estímulo del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo que gran parte de la presión sobre los precios es temporal y que persistirá hasta mediados de 2022, lo que deja cierto margen para otro posible recorte de los tipos el mes que viene.

La medida amplía un ciclo de flexibilización que sorprendió a los mercados cuando comenzó en septiembre. Los analistas afirman que es imprudente, teniendo en cuenta el desplome de la lira y el aumento de la inflación, y refleja la mano dura de Erdogan en un banco central que ha sometido a súbitas remodelaciones este año.

La lira se desplomó en respuesta al recorte a un nivel de 10,98 frente al dólar, igualando un mínimo histórico alcanzado a primera hora del día. A las 1201 GMT se intercambiaba a 10,82 por dólar, una extraordinaria devaluación desde la marca máxima del año de 6,9 alcanzada en marzo.

“Una decisión literalmente demencial que pone a la lira en un aprieto real”, comentó sobre el recorte de tipos en un mensaje en redes sociales Tim Ash, de BlueBay Asset Management.

El recorte del tipo de interés repo a una semana del banco central al 15% desde el 16% se esperaba, según una encuesta de Reuters de la semana pasada, aunque algunos analistas pensaban que la devaluación del 9% de la lira de esta semana contendría al banco central. El mes pasado redujo tasas en 200 puntos básicos.

La flexibilización monetaria deja los rendimiendos reales de Turquía en territorio negativo de forma abrupta, yendo a contracorriente de un mundo en el que los bancos centrales están subiendo los intereses para atajar la subida de los precios a nivel mundial.

La comisión encargada de la política monetaria del banco central turco dijo que “los efectos transitorios de los factores del lado de la oferta y otros factores que escapan al control de la política monetaria” mantendrán la presión sobre la inflación durante la primera mitad del próximo año.

“La Comisión considerará completar el uso del limitado margen que suponen estos factores en diciembre”, cuando celebre su última reunión de política monetaria del año, añadió.

TRATANDO DE LLEGAR A FIN DE MES

La credibilidad del banco central se ha visto afectada por las frecuentes críticas de Erdogan a los tipos de interés y la destitución de tres gobernadores del banco en los últimos dos años y medio.

Erdogan prometió el miércoles seguir luchando sobre los tipos de interés “hasta el final”, y pidió a las empresas que inviertan y contraten, acelerando unas ventas de la moneda que arrastran ecos de una crisis previa en 2018.

La depreciación y el aumento del coste de la vida han mermado los ingresos de la ciudadanía turca y han afectado a las encuestas de opinión sobre Erdogan de cara a las elecciones, que se celebrarán a más tardar a mediados de 2023. Los líderes de la oposición pidieron el miércoles elecciones anticipadas.

“Los precios de la gasolina, los comestibles, el alquiler, la electricidad y el gas natural, que forman parte de nuestra vida cotidiana, aumentaron considerablemente. Actualmente sólo tratamos de llegar a fin de mes”, dijo Basak Cagci, abogado en Estambul de 27 años.

“Todo el mundo nos dice que no guardemos nuestro dinero en liras”, dijo.

La depreciación del 32% de la lira en lo que va de año eleva los precios a través de las importaciones, avivando aún más una inflación que no ha dejado de subir hasta el 19,89% el mes pasado, la más alta en casi tres años y cuatro veces el objetivo oficial del banco central.

El mes pasado, el banco empezó a insistir en la necesidad de abordar los déficits por cuenta corriente. Recientemente se ha centrado más en la medida de la inflación básica “C”, que excluye la energía, los alimentos y algunos otros bienes, y que se redujo al 16,82% en octubre.

La mayor parte de la caída de la lira este año se ha producido a partir de septiembre, cuando se adoptó una política monetaria más blanda. Es, con diferencia, el país que peor se comporta en los mercados emergentes este año.

Piotr Matys, analista de divisas de In Touch Capital Markets, afirma que “parece inevitable que la lira vuelva a caer”.

“Habría que preguntar esencialmente al presidente Erdogan hasta dónde espera que el banco central recorte los tipos de interés”.