Artemis II será la primera misión tripulada de la NASA hacia la Luna desde el programa Apolo. El vuelo probará la nave Orion, llevará astronautas a la órbita lunar y sentará las bases de futuras misiones de alunizaje.
Por primera vez en más de medio siglo, la exploración humana en el espaciovuelve a mirar hacia la Luna. La NASA se prepara para lanzar Artemis II, una misión prevista para el 6 de febrero de este año que enviará a cuatro astronautas en un viaje alrededor de nuestro satélite antes de regresar a la atmósfera terrestre a una velocidad récord cercana a las 25.000 millas por hora (40.000 km/h).
Aunque la misión no incluye un alunizaje, supone un paso clave en la estrategia de Estados Unidos para establecer una presencia humana sostenida más allá de la órbita baja terrestre. Estas son las claves de Artemis II y las razones por las que conviene seguir de cerca su despegue.
¿Qué es Artemis II?
Artemis II es la segunda misión del programa Artemis de la NASA, iniciado en 2017 con el objetivo de devolver a los humanos a la Luna y, en el futuro, enviar astronautas a Marte. La misión proporcionará información clave que se aplicará en vuelos lunares posteriores. Sucede a Artemis I, un exitoso vuelo de prueba sin tripulación que orbitó la Luna a finales de 2022.
En Artemis II, los astronautas volarán a bordo de la nueva nave Orion de la NASA, lanzada con el cohete Space Launch System (SLS). Será la primera vez que humanos vuelen en cualquiera de estos vehículos, y la primera vez que una tripulación viaje cerca de la Luna desde Apolo 17 en 1972.
¿Por qué la misión no alunizará?
A diferencia de las misiones posteriores de Artemis, Artemis II no está concebida para llevar astronautas a la superficie lunar. En su lugar, la tripulación orbitará la Luna, pasará por su cara oculta y regresará a la Tierra.
La misión pretende ser una prueba completa, de principio a fin, de los sistemas que se emplearán en futuros alunizajes. La NASA utiliza Artemis II para demostrar que su nave, su cohete y las tecnologías de soporte vital son seguras y fiables para llevar humanos al espacio profundo. Artemis II recuerda a Apolo 8, la misión de 1968 que por primera vez envió astronautas a dar la vuelta a la Luna sin alunizar.
¿Qué importancia tiene esta misión?
Aunque pueda parecer modesta frente a un alunizaje, Artemis II tiene un gran peso político y estratégico. Enviar humanos más allá de la órbita baja terrestre exige financiación a largo plazo, tecnología fiable y respaldo político sostenido.
Las misiones tripuladas transmiten determinación en un grado que las robóticas no logran, y dan a socios internacionales y empresas privadas la confianza para alinear sus planes con el calendario de la NASA.
"Este es un hito enorme para la NASA y el programa Artemis porque va a ser la primera vez que una tripulación humana vea la cara oculta de la Luna, y es un paso tan importante hacia el objetivo último de la NASA de volver a posar los dos pies, pies humanos, en la superficie lunar", asegura John Pernet-Fisher, investigador en la Universidad de Manchester.
"También entusiasma porque es un logro tecnológico enorme. El gigantesco cohete nuevo y la nave en la que viajan, y además, en la reentrada serán los seres humanos que más rápido se han desplazado jamás al volver a la atmósfera terrestre. Se espera que alcancen unas 25.000 millas por hora", añadió.
¿Qué harán los astronautas durante la misión?
La tripulación de Artemis II estará formada por cuatro astronautas, tres estadounidenses, Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, y un canadiense, Jeremy Hansen. La participación de Canadá subraya el carácter internacional del programa Artemis, que ya reúne a más de 60 países adheridos a los Acuerdos Artemis.
Poco después del despegue, la tripulación empezará a probar los sistemas esenciales de soporte vital de Orion, entre ellos aire, agua y equipos de seguridad. Será también la primera vez que se pruebe un sistema de aseo en espacio profundo, una mejora notable respecto a la era Apolo, cuando las tripulaciones recurrían a los llamados 'relief tubes'.
"El SLS y el módulo Orion que se colocará en su cima son, básicamente, la próxima generación de tecnología de cohetes. En la época de Apolo teníamos el Saturno V con el módulo Apolo encima. Estos son sus equivalentes modernos, y en concreto el SLS, el Space Launch System, está diseñado para ser un cohete tan grande que quizá llegue incluso un poco más lejos en el futuro", dijo Pernet-Fisher.
Señaló que, si la NASA sigue por este camino, "bien podría haber misiones a Marte, podríamos ver expediciones que vayan más lejos en el espacio; por ejemplo, se ha sugerido que es lo bastante potente como para llegar a Júpiter".
¿Qué viene después de Artemis II?
La misión durará unos diez días, desde el despegue hasta el amerizaje. Si la misión sale bien, allanará el camino para Artemis III y futuras misiones destinadas a crear una presencia humana en y alrededor de la Luna, incluida la estación espacial Lunar Gateway.
La nave Orion depende del European Service Module, de fabricación alemana, para el aire, el agua y la propulsión. Es un módulo cilíndrico que aporta electricidad, agua, oxígeno y nitrógeno, además de mantener la nave a la temperatura adecuada y en la trayectoria correcta.