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Las startups alertan de que la burocracia europea amenaza el auge de la IA en Suecia

la conferencia Techarena de Suecia
la conferencia Techarena de Suecia Derechos de autor  Jonas Borg, Techarena
Derechos de autor Jonas Borg, Techarena
Por Orlando Crowcroft
Publicado Ultima actualización
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El potente ecosistema de startups de Suecia corre el riesgo de verse ahogado por un exceso de regulación, advierten los propios emprendedores del país.

El sector tecnológico sueco vive un momento de auge, pero se enfrenta a una paradoja, mientras los responsables del Gobierno preguntan a las startups qué apoyo necesitan, muchos fundadores les piden que den un paso atrás y reduzcan la regulación.

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Esta tensión quedó patente en el evento Techarena de Estocolmo, donde la viceprimera ministra Ebba Busch instó a las startups del país nórdico a "decidnos qué necesitáis". Desde las gradas de la Strawberry Arena, Tobias Bengtsdahl, socio general de la firma de capital riesgo Antler, respondió a 'Euronews Next' con un mensaje directo: "No os metáis en medio".

"Una de las cosas que el Gobierno está haciendo bien ahora mismo es no hacer demasiadas cosas", señaló Bengtsdahl. "He sido muy claro sobre lo que el Gobierno sueco y la Comisión Europea pueden hacer en materia de startups y tecnología, por favor, no hagan nada. Por favor, desregulen".

A enero de 2026, Suecia se ha encontrado, una vez más, en plena ebullición tecnológica, esta vez con una ola incluso mayor que la primera en la década de 2010, de la que salieron Spotify y Klarna. En 2025, las startups suecas de inteligencia artificial (IA) recaudaron casi 1.000 millones de dólares (843 millones de euros), mientras empresas con apenas dos años de vida, como la startup de 'vibe-coding' con IA Lovable, se convertían en nombres conocidos por el gran público.

En muchos sentidos, los nuevos fundadores suecos han nacido para desempeñar este papel desproporcionado en el auge global de la IA. En la década de 1990, el Gobierno sueco ofreció incentivos fiscales para que las empresas dieran ordenadores personales a sus empleados e invirtió millones en internet de alta velocidad.

Fue un sueco, Niklas Zennström, quien en 2003 lanzó Skype junto al danés Janus Friis. "Skype levantó mucho capital y empezó a demostrar que no tienes por qué ser una empresita cutre en un país pequeño y atrasado como Suecia. Puedes construir algo que de verdad tenga peso", explicó Pär-Jörgen Pärson, socio de la firma de capital riesgo Northzone.

La primera ola tecnológica

La primera ola del sector tecnológico sueco suele situarse en los años inmediatamente posteriores a la crisis financiera, cuando tres empresas suecas, Spotify, Klarna y el gigante de los videojuegos King, empezaron a despegar. El talento tecnológico afluyó a Estocolmo y compañías como Spotify, que salió a Bolsa en 2018, no daban abasto para contratar. Pero eso fue un arma de doble filo, según Pärson.

"Estas grandes compañías como Klarna y Spotify básicamente absorbieron todo el talento y durante un tiempo hubo un pequeño bache. Pero algo cambió de verdad después de la COVID-19 y cuando la IA generativa llegó al mercado. Surgió una nueva generación de fundadores, muchos habían trabajado en esas grandes empresas, habían aprendido el oficio y visto cómo son los procesos sólidos", dijo.

Por eso, para gente como Bengtsdahl lo mejor que puede hacer el Gobierno sueco es dejar trabajar a las startups del país. La nueva hornada de fundadores que pasó por Skype, Spotify y Klarna y, más recientemente, por la empresa de IA Sana Laba, adquirida el año pasado por el gigante estadounidense de recursos humanos Workday por 1.100 millones de dólares, la mayor compra de una compañía de IA realizada nunca en Europa, se ha convertido en una fuerza por sí misma.

La desregulación adicional es, en todo caso, una de las grandes reivindicaciones. Muchos fundadores se quejan de que no pueden contratar con la suficiente rapidez a las personas que necesitan, Suecia es un país pequeño con una reserva de talento limitada y, con startups como la firma de legaltech con IA Legora, ahora valorada en 1.800 millones de dólares y que prácticamente duplica su tamaño de una semana a otra**, uno de los principales obstáculos es el sistema de inmigración del país.**

"No lo ponen fácil", afirma Omid Ekhlasi, fundador de Techarena. "Es un poco más fácil, pero no es fácil. Todavía tienes que pasar por el proceso de demostrar que nadie en Suecia puede hacer ese trabajo y luego, cuando llegan, hay tantas normas y regulaciones".

Cita casos de empleados que llevaban dos años en empresas, con sueldos muy altos, a quienes se les denegó el visado y se les obligó a regresar a sus países de origen por no haber pagado un seguro o por otras cuestiones técnicas que dificultan la integración de los nuevos migrantes. Suecia elevó recientemente el requisito mínimo para obtener la nacionalidad de cinco a ocho años.

"Es un problema enorme para Suecia. No deberíamos ser un país cerrado, a la larga no nos irá bien", asegura. El Gobierno sueco está liderado por los Democristianos, el partido de Busch, en coalición con los Demócratas Suecos, formación de ultraderecha y contraria a la inmigración que ha ganado peso desde la llegada masiva de refugiados en 2015. La propia Busch ha criticado públicamente el multiculturalismo en Suecia. No respondió a las preguntas enviadas por correo electrónico.

El reto de la burocracia

Suecia no es, por supuesto, el único país que ha introducido normas de visado restrictivas criticadas por el mundo empresarial. La polémica ofensiva contra los visados H1B del entonces presidente estadounidense Donald Trump, por ejemplo, se considera que empujará a más talento hacia países europeos como Suecia, pese a las dificultades. También es cierto que los umbrales salariales mínimos que el Gobierno sueco ha elevado recientemente no afectarán a los migrantes cualificados que trabajan en el sector tecnológico.

La burocracia a escala europea es otro desafío con el que tienen que lidiar las startups suecas de crecimiento más rápido. El fundador de Tandem Health, Lukas Saari, explicó a Euronews Next que la expansión a varios mercados europeos ha sido extremadamente complicada en lo referente a los planes de incentivos y la participación accionarial de los empleados, una parte esencial de la remuneración en el sector tecnológico.

"Hemos pasado medio año trabajando con un montón de abogados de distintos despachos solo para entender cómo podemos ofrecer opciones sobre acciones en varios países, y es una pérdida de tiempo enorme. Normalmente, la conclusión a la que llegas es que no hay buenas fórmulas para hacerlo", dijo a 'Euronews Next'.

La tan mencionada iniciativa 'EU Inc', diseñada para facilitar las operaciones transfronterizas de las startups, es un rayo de esperanza en el horizonte, afirmó. "La veo increíblemente importante para crear ganadores paneuropeos y poner fin al reflejo automático de cada empresa de pensar 'empiezo en Suecia y luego me voy a Estados Unidos'", señaló Saari.

"Imagínese que fuera mucho más fácil crear empresas, registrar negocios, contratar gente, despedir gente, captar capital en toda Europa en lugar de que todo esté tan ligado al ámbito nacional", explica Oscar Höglund, cofundador de la startup sueca Epidemic Sound, que alcanzó el estatus de unicornio en 2021 y adquirió Song Sleuth, una startup de reconocimiento musical con IA, en 2025.

Höglund dijo a 'Euronews Next' que confía en que esos cambios llegarán. "Ya sé que es optimista, pero creo que eso es una gran parte de ser emprendedor, ser optimista".

Pero la UE también tiene que desregular, sostiene Bengtsdahl. A su juicio, la Ley de IA se ha impuesto demasiado pronto y frenará a las startups europeas. Y añade que las normas europeas de protección de datos, el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR), ya lo hacen.

"Europa tiene que reflexionar sobre cuál es el equilibrio razonable. Me gustaría que Europa llegara al punto en el que está ahora Estados Unidos. Independencia, resiliencia, soberanía", afirmó. "En lugar de frenar la innovación, ¿no deberíamos hablar de cómo lograr que Mistral sea diez veces mejor?", dijo, en referencia a la empresa francesa de IA que desarrolla modelos de lenguaje. Añadió que lo mismo podría decirse de los centros de datos que "en realidad sean de nuestra propiedad, no de otros".

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