La formación, una regulación adecuada y la colaboración de los empleados son claves para el éxito de la expansión de las empresas que usan IA, afirmó Jad Shimaly, de EY, a Euronews Next durante el Mobile World Congress.
La inteligencia artificial, IA, está redefiniendo a gran velocidad el futuro del trabajo y está provocando que muchos empresarios tengan dificultades para integrar la tecnología de forma reflexiva, al tiempo que intentan seguir el ritmo de unas exigentes demandas del sector.
Para Jad Shimaly, socio director global de EY, es fundamental que los consejeros delegados afronten este periodo de transición con agilidad, sentido de la responsabilidad y una actitud colaborativa y abierta. "La plantilla tiene que estar preparada para adoptar la IA", afirmó Shimaly a Euronews Next durante el transcurso del Mobile World Congress de Barcelona.
"La formación, garantizar que la plantilla está bien preparada para aprovechar los beneficios de la inteligencia artificial e iniciar el proceso de cambio que conlleva la IA son una parte fundamental de los temas que las empresas que más partido sacan a sus iniciativas de inteligencia artificial abordan de frente y desde las primeras fases".
EY, una de las cuatro grandes firmas de auditoría a nivel mundial, ha tomado la delantera a la hora de desarrollar soluciones de integración de IA para directivos empresariales. Así, en 2025 anunció una alianza con Boomi, un sistema de automatización impulsado por IA.
El uso de estas herramientas forma parte de la creación de un "ecosistema de IA", que según Shumaly es clave para reducir la sensación de saturación entre los empleados y garantizar una implantación de la inteligencia artificial más fluida y eficiente.
"Las empresas se están dando cuenta de que no pueden abordar en solitario las iniciativas de IA. Incorporar socios, establecer alianzas y poner en marcha empresas conjuntas, esa nueva configuración de fuerza laboral, ampliada con socios y aliados, es crucial para que puedan acceder a los verdaderos beneficios de la inteligencia artificial".
Mantener la ventaja humana
Uno de los mayores obstáculos a los que se enfrentan los consejeros delegados al integrar la IA son las tensiones que puede generar entre los empleados. Junto al temor de que la tecnología acabe con algunos puestos de trabajo, planea también la amenaza del agotamiento, ya que los trabajadores se esfuerzan por asumir nuevas responsabilidades ligadas a la inteligencia artificial además de sus funciones actuales.
Según datos de EY, esto ha llevado a que las organizaciones pierdan hasta un 40% del potencial de productividad de la IA, lo que plantea cómo pueden los consejeros delegados fomentar la innovación sin perjudicar la motivación y el bienestar de sus empleados. Las soluciones son múltiples, pero en esencia pasan por "la formación, la colaboración y marcos claros de actuación", según Shimaly.
"Si queremos que la innovación y el bienestar de los empleados se complementen y mejoren a la vez, necesitamos tener los programas adecuados de gestión del cambio para asegurarnos de que los empleados comprenden mejor el impacto positivo", explicó Shimaly.
"No basta con entregar a los empleados un conjunto de innovaciones o una tecnología. También tienen que formar parte de la solución. Cuando pasan a ser parte de la solución, de forma natural la aceptan mejor", añadió. "Así, también entienden cómo va a afectar la solución a su día a día. De este modo, están más preparados y crean cosas mejores, más creativas, y mejora el bienestar en general", señaló.
Shimaly añadió que en las áreas en las que las plantillas se ven reforzadas por la IA, la creatividad se está triplicando, lo que refuerza la importancia de presentar la inteligencia artificial como una herramienta que complementa a los trabajadores.
"En muchos casos, cuando se deja a la IA actuar por sí sola, se vuelve muy estructurada, muy redundante, sin elevar el nivel de creatividad en la organización. Así, cuando se deja a la plantilla sin inteligencia artificial, vemos también que la creatividad se frena, porque el cerebro humano no se acerca a desplegar todo su potencial", indicó el socio director global de EY.
Una IA responsable
Otro gran desafío permanente para los empresarios es la ética en torno a la integración de la IA. A medida que los marcos regulatorios tienen dificultades para seguir el ritmo del vertiginoso avance de la inteligencia artificial, corresponde a los consejeros delegados de las empresas diseñar sólidos esquemas de responsabilidad que permitan aprovechar sus beneficios de manera responsable.
"La IA responsable, tal y como yo la entiendo, consiste en garantizar que se cuenta con la gobernanza adecuada, con los estándares éticos correctos y con el marco de responsabilidades apropiado para todo el ciclo de vida de la inteligencia artificial, de principio a fin", señaló Shimaly.
"Las empresas la están implantando en varias fases", explicó. La primera, según el socio director global de EY, es definir cuáles son los estándares de IA responsable. La segunda, comunicar cuáles son esos estándares y cómo se van a asumir e impulsar dentro de la organización.
El último paso es una supervisión continua, que garantice que las prácticas de IA responsable se mantienen actualizadas y siguen siendo un elemento central de la gestión de la inteligencia artificial a lo largo de todo su ciclo de vida.
Shimaly apuntó también que las empresas que adoptan los marcos de gobernanza adecuados están obteniendo más beneficios, porque eso les permite medir el éxito con mayor precisión.
"Eso les permite empezar a tomar decisiones y avanzar frente a quienes no cuentan con los estándares adecuados y dan dos pasos adelante, y en muchos casos, dos o tres atrás", afirmó. "La IA inevitablemente te sorprende si no se gobierna de la forma adecuada", concluyó Jad Shimaly.