Activistas juveniles de toda Europa piden a los legisladores que hagan las plataformas más seguras, inviertan en educación en competencias digitales y hagan cumplir las leyes ya vigentes.
Mientras los gobiernos europeos debaten normas más estrictas para el uso de las redes sociales por parte de menores de 16 años, los jóvenes denuncian que se les está excluyendo de un debate que les afecta directamente.
Quienes apoyan las prohibiciones propuestas sostienen que son necesarias para proteger a los menores de los riesgos en internet, pero activistas juveniles de toda Europa consideran que un veto general no es la solución.
En su lugar piden a los responsables políticos que hagan las plataformas más seguras mediante una regulación más estricta, una mejor aplicación de las normas y educación en competencias digitales.
En Francia, Irlanda y Países Bajos, estudiantes y defensores de la juventud aseguran que las redes sociales se han integrado profundamente en la forma en que su generación se relaciona, aprende, se organiza y participa en la vida pública.
"Uno de los pocos espacios públicos que siguen siendo totalmente libres"
Thomas Yaqoubi Reboul y Noe Hamon movilizaron a las 20 personas de su movimiento juvenil, Ctrl+Alt+Reclaim, ante la decisión del Parlamento francés de votar un proyecto de ley que restringe las redes sociales para los menores de 15 años.
El grupo redactó enmiendas al texto que enviaron directamente a los senadores, en las que proponían regular las plataformas en lugar de prohibir sin más el acceso de los menores.
Comprobaron que, cuando el proyecto volvió al Senado para una segunda votación, había sido modificado en gran medida para introducir dos categorías de plataformas en Francia: unas consideradas "muy problemáticas" y otras calificadas como "herramientas digitales", explicó Yaqoubi Reboul.
Su grupo llevó además el debate al espacio público publicando artículos de opinión en grandes periódicos como 'Le Monde'. También se reunieron con jóvenes de todo el país para escuchar cómo podrían afectarles las restricciones.
Los jóvenes no sabían que su vida digital pudiera llegar a restringirse, pero cuando se enteraron, se quedaron muy sorprendidos, afirmó Yaqoubi Reboul. "Al principio decían: Vale, la prohibición está bien, nos va a proteger... pero cuando les explicamos que ya no podrían conectarse a Roblox, a Fortnite, a Instagram o a TikTok, dijeron: 'madre mía, esto no puede ser, hay que buscar otra solución'", relató.
Añadió que los jóvenes con los que han hablado son conscientes de que en las redes sociales corren riesgos, pero no creen que por ello deba restringirse su espacio social. "Las redes sociales son uno de los pocos espacios públicos que siguen siendo totalmente libres y accesibles para los jóvenes", señaló Hamon.
"Además les permiten socializar, aprender cosas, crear, tener un sentido de comunidad", añadió, precisamente cuando el mundo físico se vuelve "más inaccesible" para la gente joven. Por eso proponen reforzar la aplicación de las normas que Europa ya tiene, como el Reglamento de Mercados Digitales (DMA) y la Ley de Servicios Digitales (DSA), para que las plataformas en línea estén mejor reguladas.
"Las plataformas no se vuelven automáticamente más seguras cuando cumplen 18 o 19 años"
Lauren Bond, de 19 años, es miembro de la dirección del Organising Bureau of European School Student Unions (OBESSU), una organización que representa y apoya a los sindicatos de estudiantes de toda Europa.
Los sindicatos llevan años trabajando este tema en la enseñanza secundaria, explicó Bond, porque el alumnado está preocupado por cómo podrían cambiar su vida diaria estas prohibiciones.
"Sienten que se les está cargando a ellos la culpa y la responsabilidad de crear un mundo digital más seguro", afirmó a 'Euronews Next'. Estas prohibiciones generales no tienen en cuenta la realidad cotidiana del alumnado, señaló Bond, que subrayó que los estudiantes sienten que no se ha escuchado su voz.
"Puedo entender que la idea de una prohibición total pueda resultar muy atractiva... sin embargo, las plataformas que utilizan los jóvenes no se vuelven automáticamente más seguras cuando cumplen 18 o 19 años", dijo.
Los jóvenes con los que ha hablado confían más en una combinación de mayor regulación y más inversión en alfabetización digital. Bond contó que la apuesta de su instituto por la alfabetización digital le dio una relación sana con las redes sociales. Con 11 años, sus profesores hicieron ejercicios con el alumnado a partir de ejemplos reales de lo que puede ocurrir en el mundo digital y de cómo afrontarlo.
Ese no es el caso de muchos de sus compañeros, por lo que Bond sostiene que hace falta una educación coordinada en toda Europa. "Creo que hay que fijar unas bases mínimas sobre cómo enseñamos la ciudadanía digital en la escuela, porque muchísimos jóvenes no reciben absolutamente ninguna información al respecto", señaló. "Tenemos que avanzar, ante todo, hacia la incorporación real de este concepto en los centros educativos".
"Las redes sociales pueden ser realmente la base de una sociedad"
A Niels Zagema le eligieron sus jóvenes conciudadanos neerlandeses para representar su voz en las instituciones europeas y es el representante de Países Bajos en el Consejo Asesor de Jóvenes de la presidenta de la Comisión Europea.
Asegura que tuvo claro desde el principio que una de las prioridades de su mandato debía ser trabajar en las políticas sobre redes sociales. "Pocas cosas tienen más impacto en la vida de los jóvenes que las redes sociales", declaró a 'Euronews Next'. "Las redes sociales pueden ser realmente la base de una sociedad: para informarse, para conectar y para participar".
Para cumplir con su mandato, afirma haber hablado con más de 1.000 jóvenes en institutos y con expertos sobre la dirección que están tomando las restricciones a las redes sociales.
Según explicó, la mayoría de los jóvenes con los que ha hablado no apoyan las restricciones a las redes sociales, aunque reconocen que podrían ayudarles a controlar ciertos comportamientos dañinos, como pasar demasiado tiempo con el móvil.
Zagema sostiene que la solución pasa por un modelo de exposición progresiva, en el que padres y responsables políticos introduzcan la tecnología poco a poco según la edad del menor.
Considera que las directrices vigentes en Países Bajos son un buen modelo para Europa. Allí se pide a los padres que vayan mostrando a sus hijos cómo comunicarse por chat y que, a partir de los 15 años, les vayan introduciendo progresivamente en las redes sociales.
"Hemos crecido con las redes sociales, forman parte de nuestra vida cotidiana"
Para Aisling Maloney, que creció en la Irlanda rural, las redes sociales fueron un "salvavidas" que le permitió mantenerse en contacto con amigos que vivían a una hora de distancia.
Las redes sociales fueron además una puerta de acceso a un mundo más amplio, donde podía explorar intereses y temas que no se abordaban en su escuela. "Me abrió muchas puertas", declaró Maloney a 'Euronews Next'.
Ahora representante del Consejo Nacional de la Juventud de Irlanda, Maloney sostiene que otros menores deberían tener la misma oportunidad de explorar en internet lo que les gusta, pero de forma segura y con información. "No quiero que los jóvenes se queden fuera de esta conversación sin haber tenido nunca la oportunidad de participar en ella", afirmó.
Por eso, explica, pide a quienes toman las decisiones que trabajen con la juventud cuando se debata si debe haber prohibiciones totales o restricciones al uso de redes sociales por parte de los menores.
Maloney lleva tiempo implicada en labores de incidencia, primero a través de los servicios de información juvenil en Irlanda, que ayudan a los jóvenes a moverse por los espacios en línea.
"Mi generación ha crecido con las redes sociales, forman parte de nuestra vida diaria desde muy pequeños, incluso antes de que empezara este tipo de debate sobre la seguridad en línea", dijo. "Hace falta un diálogo con los responsables de tomar decisiones para explicarles cómo usamos las redes sociales".
Para ella, la solución no pasa por una prohibición general, sino por combinar leyes que hagan las plataformas más seguras con más formación en alfabetización digital. Algunas de las herramientas que podrían ayudar a los jóvenes ya existen, como establecer límites de tiempo dentro de las propias aplicaciones, pero Maloney asegura que muchos no las conocen bien porque las empresas de redes sociales apenas las promocionan.
Las futuras normas, como la Ley de Equidad Digital (DFA), podrían servir para limitar funciones perjudiciales de las aplicaciones de redes sociales, como los diseños adictivos y la explotación de datos, señaló Maloney. Pero, añadió Maloney, esas medidas tendrían que imponerse, porque no cree que las propias plataformas estén dispuestas a hacerse más seguras.