A medida que los bancos del Golfo incorporan nuevas herramientas de inteligencia artificial, el debate ya no gira en torno a sus capacidades, sino a cómo utilizarlas sin comprometer la seguridad de los datos ni la confianza de los clientes.
Los bancos del Golfo están deseosos de adoptar la inteligencia artificial, pero muchos siguen intentando responder a una cuestión básica, cómo pueden utilizar esta tecnología sin poner en riesgo la información sensible de sus clientes.
La cuestión cobra cada vez más importancia a medida que los bancos de toda la región exploran nuevas herramientas de IA que pueden agilizar tareas rutinarias, analizar documentos y mejorar la productividad.
Para Najla Ibrahim Al Mutawa, vicepresidenta ejecutiva de Estrategia y Desarrollo de Negocio en QNB, el debate va más allá de la eficiencia.
"En el caso de los bancos, la cuestión no es solo si la IA generativa puede mejorar la eficiencia o la experiencia del cliente, sino si puede implantarse de manera que proteja la confianza, salvaguarde los datos y cumpla las expectativas de los reguladores".
Ese reto también ha abierto oportunidades para las empresas que tratan de facilitar un uso seguro de la IA por parte de los bancos.
Sami Mian, consejero delegado de Blade Labs, afirma que muchos bancos se sienten cómodos con los propios sistemas de IA, pero siguen preocupados por la información a la que esos sistemas pueden acceder.
"La herramienta de IA puede estar aprobada. La nube puede estar aprobada. Pero el banco sigue necesitando controlar qué se permite ver a la IA".
Blade Labs ha desarrollado una plataforma llamada ZeroH Disclosure que pretende limitar automáticamente la información que se comparte con los sistemas de IA y, al mismo tiempo, mantener un registro de qué datos se han divulgado y por qué.
Para muchos bancos, el mayor desafío puede no ser la tecnología en sí, sino la forma de controlarla.
Los bancos necesitan saber que los nombres de los clientes, los datos de las cuentas y otra información sensible están protegidos antes de compartir datos con herramientas de IA.
La asesora en IA y transformación digital Alina Timofeeva señala que la IA generativa está obligando a las instituciones financieras a replantearse la gestión de sus datos.
"En banca, el producto es la confianza", explicó. "La cuestión deja de ser dónde se almacenan los datos y pasa a ser quién puede acceder a ellos, cómo se utilizan y quién responde si algo sale mal".
Esto es especialmente relevante en el Golfo, donde los reguladores impulsan la transformación digital y, al mismo tiempo, refuerzan las normas sobre protección de datos, ciberseguridad y gobernanza de la IA.
Al Mutawa indicó que los bancos son cada vez más selectivos en el uso de la IA. Los ensayos de bajo riesgo se tratan de manera distinta a las aplicaciones que implican datos de clientes y otra información sensible.
"Los datos de los clientes, la información interna confidencial, los controles frente a la delincuencia financiera, los modelos de riesgo y la información empresarial propia requieren salvaguardas mucho más sólidas", señaló.
Mian sostiene que la respuesta pasa por dar a las instituciones más control sobre qué información puede compartirse de entrada con los sistemas de IA.
En lugar de confiar en que el personal elimine manualmente la información sensible de los documentos, la empresa sostiene que esos controles pueden integrarse directamente en el proceso, de manera que únicamente se divulgue la información autorizada y se genere al mismo tiempo un registro de auditoría de lo que se ha compartido.
Esta misma lógica se aplica también a las finanzas islámicas, donde la aprobación de productos suele implicar a múltiples actores, entre ellos equipos jurídicos, departamentos de cumplimiento, auditores y expertos en la sharia.
Blade Labs también está desarrollando Ask Ali, un asistente de IA centrado en las finanzas islámicas. La plataforma está diseñada para ayudar a los profesionales a consultar normas, revisar documentos y abordar cuestiones relacionadas con la sharia, manteniendo en todo momento la supervisión humana del proceso.
Los tres coinciden en que la confianza será probablemente el factor decisivo en la velocidad con la que los bancos adopten la IA.
"Las instituciones que resuelvan esto primero podrán utilizar la IA con mayor libertad", afirmó Mian. "Las que no puedan demostrar control seguirán atrapadas en proyectos piloto, restricciones y autorizaciones internas".