La ONU advierte en un nuevo informe: la inteligencia artificial puede ampliar la brecha entre países ricos y pobres
El desarrollo de la inteligencia artificial puede agravar la desigualdad global y la ventana de oportunidad para que la gobernanza mundial la corrija se está cerrando rápidamente, según un nuevo informe de Naciones Unidas.
Las conclusiones proceden de un informe preliminar publicado esta semana por el Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial de la ONU, un organismo formado por 40 expertos de todo el mundo creado por la Asamblea General en 2025.
"Cuanto más avance la IA sin normas compartidas, menos capacidad de influencia tendrán los Gobiernos y las personas en el resultado", afirmó António Guterres, secretario general de la ONU, en una rueda de prensa el miércoles.
"Nuestro mensaje a los Gobiernos es sencillo, no esperen... la ciencia está aquí. Ya no podemos decir que desconocíamos lo que estamos haciendo".
Qué concluye el informe
El informe señala que el sector avanza a una velocidad excepcional y que la IA generativa ya puede escribir programas informáticos, analizar conjuntos de datos masivos, producir imágenes y vídeos realistas y apoyar el descubrimiento científico.
También apunta que la llamada IA de agentes, en la que sistemas autónomos pueden completar tareas complejas con una intervención mínima, va todavía más lejos.
Según el panel, la complejidad de las tareas que estos sistemas pueden asumir se ha ido duplicando aproximadamente cada pocos meses. A medida que la IA se vuelve más autónoma, el panel advierte de que podría resultar cada vez más difícil supervisarla y controlarla sin medidas de protección más sólidas.
El informe señala riesgos crecientes, entre ellos el uso de la IA para generar material de abuso sexual y deepfakes explícitos, con mujeres y menores afectados de forma desproporcionada.
También advierte de que la IA está haciendo la desinformación más convincente y difícil de detectar, lo que, según el panel, erosiona la confianza pública y el debate democrático.
La ciberseguridad también está en riesgo, con delincuentes que utilizan la IA para cometer fraudes y llevar a cabo ingeniería social, y que además se emplea para alimentar pensamientos dañinos en usuarios vulnerables, contribuyendo a crisis de salud mental, incluido el suicidio.
El informe recuerda asimismo que los centros de datos que sustentan la IA son una fuente creciente de emisiones de gases de efecto invernadero.
Los beneficios de la IA
Pero el informe no se limita a las advertencias. Entre los beneficios que recoge figuran modelos de IA que han cartografiado la estructura de más de 200 millones de proteínas, acelerando el descubrimiento de fármacos, la investigación de vacunas y el trabajo sobre la resistencia a los antibióticos.
La tecnología también contribuye a detectar la inseguridad alimentaria antes de que se convierta en una crisis en toda regla y está ampliando el acceso a la educación, al apoyo en salud mental y a herramientas para personas con discapacidad.
Un terreno de juego desigual
La IA tampoco se distribuye de forma uniforme en el planeta. El informe estima que Estados Unidos controla aproximadamente tres cuartas partes de la capacidad de computación que sustentan los principales superordenadores de IA del mundo, mientras que China concentra en torno al 15%.
Esto implica que entre ambos países reúnen alrededor del 90% de esa capacidad, y que los modelos de IA más avanzados están siendo desarrollados por empresas radicadas en esas mismas dos naciones.
Sin embargo, los países en desarrollo carecen del talento, la infraestructura y la financiación necesarias para crear o auditar los sistemas de IA que utilizan.
El panel advierte de que, si no se actúa para cerrar esta brecha, la IA corre el riesgo de ampliar la desigualdad global.
Las dificultades de la regulación
A la hora de establecer normas para la IA, el informe señala que existe un 'dilema de la evidencia', ya que los legisladores necesitan datos sólidos antes de redactar reglas eficaces, pero la IA suele evolucionar más rápido que esos datos, incluso antes de que se hayan recopilado.
Actualmente existen más de 40 marcos de gobernanza de la IA en todo el mundo, pero el panel los describe como fragmentados, incoherentes y rara vez sometidos a pruebas que demuestren si realmente funcionan.
Buena parte de las pruebas de seguridad que sí se realizan siguen llevándose a cabo por las mismas empresas que desarrollan la tecnología, lo que suscita dudas sobre su independencia.
El panel reclama evaluaciones más robustas por terceros, una mayor coordinación internacional y normas compartidas, junto con inversiones que permitan a los países desarrollar las capacidades y la infraestructura necesarias para gobernar la IA según sus propias prioridades.
Las conclusiones del panel servirán de base para el Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA de la ONU, que se inaugurará en Ginebra el 6 de julio de 2026, donde los Estados miembros debatirán enfoques internacionales coordinados para gestionar esta tecnología.