España se sitúa entre los 20 países mejor preparados del mundo en ciberseguridad, por delante de Estados Unidos y Reino Unido. Albania y República Checa encabezan un ranking que evalúa a 155 países y territorios.
Albania tiene las defensas cibernéticas más sólidas del mundo, según un índice global que sitúa a este país balcánico por delante de potencias tecnológicas como Alemania, el Reino Unido y Estados Unidos.
La clasificación, elaborada por la e-Governance Academy (eGA) de Estonia, evalúa a 155 países y territorios sobre 100 puntos en función de su preparación para prevenir y responder a ciberataques.
Sus dos primeros puestos, Albania y Chequia, no son precisamente los nombres que cabría esperar en lo alto de una liga mundial de seguridad.
Entre tanto, algunas de las mayores economías del mundo quedan sorprendentemente rezagadas. Alemania se sitúa en el puesto 13, el Reino Unido en el 42 y Estados Unidos en el 31, todos muy por detrás de Moldavia, Jordania y Macedonia del Norte.
Al final de la tabla figuran Micronesia, Palaos y Timor Oriental.
El National Cyber Security Index (NCSI) se construye a partir de 49 indicadores agrupados en 12 capacidades y repartidos en tres categorías, ciberseguridad estratégica, preventiva y reactiva.
Abarca desde la legislación y las unidades específicas de ciberseguridad hasta los planes de respuesta a crisis y la cooperación internacional.
En un contexto de crecientes tensiones geopolíticas en todo el mundo, la ciberseguridad se ha convertido en una prioridad nacional para los gobiernos que buscan proteger las infraestructuras críticas, desde las redes eléctricas y los hospitales hasta el transporte y los sistemas financieros, frente a ataques cada vez más sofisticados.
Más allá de la propia clasificación, el NCSI funciona también como una base de datos abierta de pruebas y documentos oficiales que ayuda a los gobiernos a identificar lagunas en sus defensas y reforzar capacidades allí donde faltan.
¿Y España?
España se sitúa entre los 20 países mejor preparados del mundo en ciberseguridad, según el National Cyber Security Index. El país ocupa el puesto 18 con 89,17 puntos sobre 100, una puntuación que lo coloca por detrás de Alemania, en el puesto 13, pero claramente por delante de otras grandes economías como Estados Unidos, que aparece en el 31, y Reino Unido, en el 42.
España obtiene la máxima puntuación en varias de las áreas analizadas por el índice. Entre ellas figuran la contribución internacional a la ciberseguridad, la educación y formación de profesionales, la investigación y desarrollo y la protección de infraestructuras críticas.
Sus principales debilidades aparecen en la gestión de cibercrisis, donde obtiene un 56%, y en la respuesta a incidentes, con un 79%. En política de ciberseguridad alcanza el 80%, penalizada por la ausencia, según los criterios del NCSI, de un plan de acción vigente para implementar la estrategia nacional.
¿Por qué Albania encabeza la clasificación?
Albania obtuvo 98,33 puntos sobre 100, un resultado llamativo para un país que no suele asociarse con el liderazgo en ciberseguridad.
Logró la puntuación máxima en todos sus indicadores estratégicos, que abarcan la política de ciberseguridad, la cooperación internacional y la educación y la investigación, y volvió a hacerlo en todos los indicadores preventivos, que incluyen la protección de las infraestructuras críticas, el análisis de amenazas y la protección de datos.
Su único punto débil se encuentra en la ciberdefensa militar, donde obtuvo dos tercios de los puntos posibles.
En el resto de indicadores de respuesta, entre ellos la gestión de incidentes, la gestión de crisis y la persecución de la ciberdelincuencia, la puntuación fue plena. La brecha se explica por un único elemento ausente, Albania no cuenta con una doctrina de ciberdefensa militar publicada, el documento que fija las normas de las Fuerzas Armadas para llevar a cabo ciberoperaciones.
En el caso de Albania, esta puntuación de primer nivel llegó tras un ciberataque en 2022 perpetrado por piratas informáticos vinculados al Estado iraní, tan grave que Tirana rompió las relaciones diplomáticas con Teherán, lo que obligó a emprender una profunda reforma legal desde arriba.
Lejos de suponer un retroceso, la crisis desencadenó una rápida modernización, se revisaron a fondo los marcos legales, se centralizaron las operaciones de defensa bajo la Autoridad Nacional de Ciberseguridad y se estrecharon alianzas con la UE, Estados Unidos y las grandes empresas tecnológicas. El Gobierno también reforzó la seguridad de e-Albania, el portal digital que concentra el 95% de los servicios públicos del país.
Chequia, legislación y aplicación de la ley
Chequia igualó la puntuación de Albania, 98,33 puntos, con un nivel de desarrollo digital más avanzado que su homóloga balcánica.
Al igual que Albania, obtuvo la máxima puntuación en todos los apartados salvo en ciberdefensa militar, donde se repite el mismo vacío, la ausencia de una doctrina de ciberdefensa militar publicada.
Su resiliencia se apoya en una estrategia nacional centralizada, una estrecha coordinación público-privada y un regulador específico, la Agencia Nacional de Ciberseguridad y Seguridad de la Información (NÚKIB), respaldada por las alianzas con la UE y la OTAN.
Chequia actualiza con regularidad su estrategia nacional de ciberseguridad para hacer frente a las amenazas emergentes e impone exigentes requisitos de cumplimiento, graduados por niveles, a sectores críticos como la energía, la sanidad y las finanzas, lo que obliga a las empresas a ir mucho más allá de las defensas informáticas básicas.
Canadá, fuerte pero con dos lagunas claras
Canadá ocupa el tercer puesto con una puntuación de 96,67. A diferencia de Albania y Chequia, sus carencias son más variadas y específicas.
En el apartado de facilitadores digitales, Canadá pierde puntos porque carece de un sistema de identificación electrónica (eID) reconocido a escala nacional que los ciudadanos puedan utilizar en transacciones seguras en línea.
En gestión de crisis, la laguna es la ausencia de una reserva cibernética operativa, un mecanismo formal para recurrir a especialistas adicionales en ciberseguridad durante un incidente de gran escala. El resto de categorías obtiene la máxima puntuación.
La fortaleza de fondo del país reside en un modelo de defensa integrado en torno al Centro Canadiense de Ciberseguridad, acompañado de una intensa colaboración público-privada, una sólida cantera de talento digital y una marcada atención a la soberanía de los datos.
Estonia, la pionera
Estonia iguala a Canadá con 96,67 puntos. Sus lagunas reproducen el patrón observado en otros países, la ausencia de un plan nacional de gestión de crisis formalmente adoptado para incidentes cibernéticos de gran escala y, como en Albania y Chequia, la falta de una doctrina de ciberdefensa militar publicada.
Estonia experimentó un cambio similar tras el ataque de 2007 ampliamente atribuido a Rusia, aunque nunca se ha demostrado de forma concluyente.
El país fue pionero en un modelo descentralizado de implicación de toda la sociedad, basado en las llamadas embajadas de datos en el extranjero y en la colaboración público-privada.
Su plataforma de intercambio de datos X-Road y la cadena de bloques KSI sostienen hoy la economía digital, junto con una fuerte inversión en sensibilización ciudadana sobre ciberseguridad.
Finlandia, sólida en todos los frentes pero con un fallo de coordinación
Finlandia cierra los cinco primeros puestos con una puntuación de 95,83 y, a diferencia de los otros cuatro países, obtiene la máxima nota en ciberdefensa militar.
Aquí sus dos carencias son más concretas, la ausencia de un organismo único claramente encargado de coordinar las campañas nacionales de sensibilización en ciberseguridad y, como en Canadá y Estonia, la falta de una reserva operativa para situaciones de crisis.
Finlandia ocupa el primer lugar mundial en otro indicador, el Global Cybersecurity Index, que refleja su modelo de 'Seguridad Integral', en el que colaboran Gobierno, empresas y ciudadanía.
Ese enfoque se ha afinado gracias a décadas de vigilancia conviviendo con Rusia y a uno de los niveles de alfabetización digital más altos del mundo.
Los operadores de energía y telecomunicaciones trabajan directamente con el Centro Nacional de Ciberseguridad de Finlandia para coordinar la defensa del país.