El telescopio espacial Nancy Grace Roman despega desde Florida y inicia una misión para cartografiar el cielo y poner a prueba el modelo estándar del universo.
La NASA lanzó el domingo su nuevo telescopio espacial insignia, con el que inicia una misión de varios años para trazar un mapa sin precedentes del cosmos y arrojar luz sobre algunos de los mayores misterios de la física.
Con más de 12 metros de altura, el observatorio de última generación despegó desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, a las 7:26, hora local (13:26 CEST), a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX.
El presidente estadounidense, Donald Trump, que intervino por teléfono en la rueda de prensa posterior al lanzamiento de la NASA, felicitó a la agencia por el despegue y lo calificó como parte de "la edad de oro de Estados Unidos".
Desarrollado durante más de una década y con un coste superior a 4.000 millones de dólares (3.400 millones de euros), el telescopio lleva el nombre de la astrónoma estadounidense pionera Nancy Grace Roman, conocida como la "Madre del Hubble", otro de los telescopios insignia de la NASA.
Mientras que el Hubble reveló que el universo se expande más rápido de lo que se pensaba, el Roman tratará de responder a otros enigmas sin resolver, entre ellos los de la materia y la energía oscuras.
"El Roman dará a la Tierra un nuevo atlas del universo", afirmó en abril el administrador de la NASA, Jared Isaacman, cuando presentó el proyecto a la prensa.
Estudiar lo invisible
Con un campo de visión más de 100 veces mayor que el del Hubble, y considerablemente más amplio que el del James Webb, el Roman cartografiará enormes franjas del cielo desde un punto de observación situado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, al que tardará unos 100 días en llegar.
Diseñado para funcionar en tándem con otros observatorios como el Webb, que ofrece mayor potencia y precisión, el Roman aspira a descubrir miles de exoplanetas, así como decenas de miles de supernovas, las explosivas muertes de estrellas masivas.
"Será el mayor catálogo de objetos astronómicos jamás elaborado y nos ayudará a entender cuán frecuentes son los sistemas solares como el nuestro", señaló Dave Content, responsable técnico del Roman.
El nuevo telescopio también arrojará luz sobre dos de los mayores enigmas de la física, la materia oscura y la energía oscura. Su origen sigue siendo desconocido, pero se considera que juntas representan alrededor del 95% del universo.
Se piensa que la materia oscura actúa como una especie de pegamento gravitacional, mientras que la energía oscura sería una fuerza repulsiva que impulsa la expansión del universo.
Gracias a su visión en el infrarrojo, el Roman podrá detectar la luz emitida por objetos celestes hace miles de millones de años, lo que equivale a mirar atrás en el tiempo y ofrece a los científicos una ventana al pasado lejano del universo que les ayudará a comprender mejor estos dos fenómenos misteriosos.
Poner a prueba el modelo estándar
Las observaciones del Roman complementarán el trabajo del Observatorio Rubin, en Chile, y de la sonda Euclid de la Agencia Espacial Europea (ESA), y generan gran expectación porque podrían cuestionar la comprensión que tienen los científicos de la estructura del universo.
Julie McEnery, científica jefe del proyecto Roman, señaló que investigaciones recientes sugieren que la forma en que los científicos han venido pensando la expansión temprana del universo, basada en las predicciones de los modelos actuales, podría ser errónea.
"Las observaciones recientes apuntan a que nuestro modelo estándar del universo es incorrecto", afirmó en una rueda de prensa el sábado, y añadió que el Roman ayudará a aclararlo.
"Dirá de forma definitiva 'sí, el modelo funciona, o no'. Y si no funciona, nos proporcionará la precisión y la calidad de datos que permitirán empezar a distinguir entre esas opciones".
Los científicos y el público en general tendrán acceso a todos los datos del Roman, pero el volumen será abrumador, advirtió Content.
El telescopio generará alrededor de 1,3 terabytes de datos al día, "lo que significa que, básicamente, nadie podrá descargarse esos datos en su ordenador portátil", señaló.
Para McEnery, cuantos más datos, mejor.
"Tengo muchas esperanzas, y de hecho lo espero, de que los descubrimientos científicos más emocionantes del Roman sean una sorpresa, algo que no podíamos prever y que sirva de base para el siguiente conjunto de preguntas más profundas que deberán abordar las futuras misiones".