La competición se libra en gran medida mediante programación, sesiones de simulador y la búsqueda constante del equilibrio entre velocidad y riesgo.
La ciudad italiana de Imola, todo un referente de la Fórmula 1, ha acogido la primera carrera europea con varios coches completamente autónomos.
Cinco equipos de la Abu Dhabi Autonomous Racing League (A2RL) compitieron en el histórico trazado de Imola, con monoplazas que rodaron sin volante, sin pedales y sin pilotos.
Los equipos representaban a Alemania, Italia y Emiratos Árabes Unidos (EAU).
Aunque los coches se conducen solos, para hacerlos competitivos sigue siendo necesario un equipo humano capaz de desarrollar el mejor sistema de conducción por inteligencia artificial.
"Las escuderías que vienen aquí solo piensan en ganar", señaló Stephane Timpano, consejero delegado de ASPIRE, la organización que impulsa el evento.
"Son científicos. Tienen aspecto de científicos y actúan como científicos, pero cuando empieza la competición se trata de demostrar que llevan el mejor software, el mejor código en el coche, y lo que quieren es ganar".
Todos los equipos utilizaron los mismos monoplazas SF23 desarrollados por Dallara para el campeonato japonés Super Formula, considerado uno de los más rápidos fuera de la Fórmula 1.
Sin embargo, se han eliminado los mandos humanos. En su lugar, los coches utilizan cámaras, radares y sensores lidar para percibir su entorno, mientras un ordenador de a bordo controla el vehículo.
Como en cualquier otra competición del motor, los mecánicos trabajan en los coches, los motores rugen y los ingenieros vigilan de cerca los flujos de datos de telemetría.
Los organizadores confían además en que ver estos coches autónomos en un escenario de competición conocido ayude a generar confianza pública en la inteligencia artificial (IA).
"Crear confianza. Creo que este será el mayor reto que tendremos con la IA en el futuro", apuntó Timpano.
"Mucha gente es reacia a relacionarse con la IA, teme qué va a pasar con su trabajo, con su vida y de qué será capaz la IA", añadió.
Llevar la conducción autónoma al límite
Para los expertos en conducción autónoma, sin embargo, la verdadera competición se libra sobre todo en la programación, las sesiones de simulador y la búsqueda constante de un equilibrio entre velocidad y riesgo.
"La liga aborda uno de los grandes desafíos en el desarrollo de vehículos autónomos, que es probar situaciones de riesgo en un entorno controlado y a gran velocidad", explicó Alexander Winkler, responsable deportivo de A2RL.
Según explicó, competir contra otros vehículos que circulan a velocidades igualmente altas o diferentes genera situaciones y datos difíciles de reproducir en pruebas convencionales en carretera.
"Para mí, como profesor, este es probablemente uno de los problemas de ingeniería más complejos que existen hoy. No es solo conducción autónoma, es conducción autónoma llevada al límite mismo de lo que permite el coche", explicó Marko Bertogna, profesor en la Universidad de Módena y Reggio Emilia.
Y una vez que empieza la carrera, los ingenieros tienen que dejar que sea su código el que conduzca.
"Cuando empieza la carrera, manos fuera", dijo Sascha Buettner, jefe del equipo TUM, el conjunto participante de la Universidad Técnica de Múnich, en Alemania.
"Básicamente es como dejar que un hijo haga lo suyo y limitarte a mirarlo, desearle lo mejor y confiar en que al final puedas estar orgulloso. Pero, por supuesto, puede salir mal. Nuestro piloto de IA puede fallar, todo es posible".
Aunque el rendimiento de estos coches se acerca ya al de los pilotos profesionales, los organizadores sostienen que la IA todavía no puede reproducir todo lo que aporta un ser humano a la competición.
"A día de hoy, este coche no es capaz de reproducir la fantasía de un piloto. Eso no se ve en el coche", añadió Timpano.
"Con el tiempo quizá llegue. Pero yo lo veo al revés. Nuestro piloto humano puede servirse de la IA para rendir mejor de la forma más segura".
El ganador de la carrera autónoma de 12 vueltas disputada el sábado fue Kinetiz, de Emiratos Árabes Unidos.
Fundada en 2023, A2RL tiene su sede en Abu Dabi, en Emiratos Árabes Unidos.