Pese a los recientes avances en el mapeo de la superficie lunar para estudiar si es viable construir ciudades en la Luna, un nuevo estudio enfría las expectativas de una colonización permanente.
La ciencia ficción lleva mucho tiempo imaginando a seres humanos viviendo en la Luna. En los últimos años, a medida que los avances tecnológicos se aceleran, los empresarios espaciales han empezado a trazar planes sobre cómo podrían hacerlo realidad.
Sin embargo, un nuevo estudio publicado esta semana por el Harvard–Smithsonian Center for Astrophysics (CfA) aporta un baño de realidad, al concluir que el mayor obstáculo para los aspirantes a colonizadores son las reservas de hielo ya presentes en la Luna, insuficientes para sostener una ciudad lunar.
El estudio, titulado "No hay ciudades en la Luna", analiza cuánta energía y agua consumiría una población numerosa en la Luna, cuánto tiempo podría sobrevivir allí una ciudad de 100.000 o 1 millón de habitantes y hasta qué punto sería sostenible mantenerla.
Sus conclusiones se han publicado en la revista internacional 'Frontiers in Space Technology'.
El trabajo llega después de varias misiones de exploración lunar y de análisis realizados este año que han cartografiado con mayor precisión la superficie de la Luna, así como la ubicación y la cantidad de agua existente, lo que ha reavivado las especulaciones sobre la capacidad de la humanidad para instalarse allí.
Los científicos saben desde hace tiempo que hay depósitos de agua en la Luna, y los análisis más recientes confirman que esas reservas se encuentran en cráteres en sombra, profundas depresiones que nunca reciben la luz del Sol.
Con temperaturas que oscilan entre -163ºC y -246ºC, solo se pierde alrededor de un milímetro de hielo cada 1.000 millones de años.
Martin Elvis, astrofísico sénior del CfA y autor principal del estudio, explicó que en su investigación una "ciudad" se definía como un asentamiento con una población de 1 millón de personas, y un consumo medio de agua por habitante estimado en 500 toneladas.
Con estas cifras, una ciudad de ese tamaño se quedaría sin agua en pocos años si no recurriera al reciclaje, aunque eso tampoco resolvería por completo el problema.
La Estación Espacial Internacional (ISS) recicla actualmente alrededor del 98% de su agua.
Según los cálculos de Elvis, si 1.000 millones de toneladas de agua lunar se reutilizaran con la misma eficiencia que en la ISS, una ciudad en la Luna con una población de 1 millón de personas podría mantenerse durante unos 100 años.
Para que una ciudad lunar pudiera prolongar su existencia más allá de ese horizonte, su población probablemente tendría que limitarse a unas 1.000 personas. Sería, en realidad, más bien una aldea lunar que una gran ciudad.
Sin embargo, si esa ciudad lunar lograra reciclar el 99,9% de su agua, su población de 1 millón de habitantes podría, en teoría, vivir de forma estable durante unos 2.000 años. Esta situación podría reforzarse con otras medidas de ahorro hídrico, como la agricultura vertical, o bien mediante la importación de agua.
La energía, en cambio, no sería un problema para una ciudad lunar, que podría alimentarse de la abundante energía solar. En torno a los polos de la Luna se encuentran las llamadas regiones de alta iluminación, donde el Sol nunca llega a ponerse del todo y permanece siempre en el horizonte.
Los bordes de los cráteres en estas zonas se elevan por encima del terreno circundante, lo que los convierte en un lugar idóneo para instalar sistemas fotovoltaicos capaces de aprovechar la energía solar de forma continua.
Según el estudio, torres de 1 kilómetro de altura cubiertas de paneles solares en los bordes de los cráteres podrían generar cada una unos 3 gigavatios de potencia, suficientes para alimentar no solo las instalaciones residenciales, sino también la actividad industrial.
Y no solo eso, uno de los principales materiales necesarios para fabricar células solares, el silicio, representa aproximadamente el 20% de la superficie de la Luna, lo que permitiría en cierta medida producirlos in situ, una oportunidad que algunas empresas ya planean aprovechar.
La constructora japonesa Shimizu Corporation anunció a comienzos de este año sus planes para instalar paneles solares a lo largo del ecuador lunar con el objetivo de generar 13.000 teravatios de potencia, más que todo el consumo eléctrico de la Tierra.
La casi inexistente atmósfera de la Luna implica que la generación de energía solar no se ve afectada por las condiciones meteorológicas, lo que ofrece la ventaja de un suministro energético constante.
Así que, aunque una ciudad lunar de 1 millón de habitantes quizá aún no sea viable, una colonización seria de la Luna podría no estar tan lejos.
Y aunque la tecnología de exploración actual solo permite estudiar hasta unos pocos metros por debajo de la superficie, en el futuro podrían descubrirse reservas de hielo más importantes a mayor profundidad.
Al comentar el estudio, Martin Elvis expresó su deseo de que "este artículo sirva como catalizador para que todos los actores implicados en la exploración lunar debatan seriamente sobre la sostenibilidad global de la Luna, en particular sobre la gestión a largo plazo de sus recursos hídricos".