El sistema sanitario español vuelve a demostrar su capacidad con 6.335 trasplantes realizados el año pasado. La cifra coloca al país en primera posición mundial por segundo año consecutivo, con una tasa de 51,9 donantes por millón que duplica la de Francia y supera a Estados Unidos.
La ministra de Sanidad de España, Mónica García, presentó ayer las cifras de actividad de 2025 junto a la directora de la ONT, Beatriz Domínguez-Gil. El balance refleja 3.999 trasplantes renales, 1.276 hepáticos, 556 pulmonares, 390 cardíacos, 103 de páncreas y 11 intestinales. Estos procedimientos fueron posibles gracias a 2.547 donantes fallecidos y 408 personas que donaron un órgano en vida.
El trasplante cardíaco marcó un máximo histórico con un aumento del 12% respecto al año anterior. También creció el de páncreas (6%) y el intestinal (175%). Sin embargo, los trasplantes hepáticos bajaron un 5% y los pulmonares un 11%.
La donación en asistolia, tras parada cardio-respiratoria, representa ya el 56% de todos los donantes, con 1.416 casos. España es el único país que trasplanta todo tipo de órganos procedentes de este tipo de donación. El dato cobra más relevancia cuando se compara con otros países: Estados Unidos registró 49,7 donantes por millón en 2024, Italia 30,6, Francia 28,6 y el Reino Unido 20,4.
España lleva 33 años consecutivos liderando la lista de transplantes.
El perfil del donante ha cambiado radicalmente en las últimas décadas. Los accidentes de tráfico, que antes eran la principal fuente, apenas representan el 3% del total. Ahora la causa principal es el accidente cerebrovascular (52%). El 60% de los donantes superó los 60 años y el más longevo tenía 93 años.
Cantabria lidera y la ONT diseña una nueva estrategia
Cantabria alcanzó una tasa de 103,4 donantes por millón de habitantes, seguida de Navarra (88,2), Asturias (64,4) y País Vasco (64,3). Doce comunidades superaron los 50 donantes por millón. Las que más crecieron fueron Aragón (71%), País Vasco (19%) y Asturias (16%).
El intercambio de órganos entre comunidades permitió realizar 1.416 trasplantes, el 23% del total. Un 6,5% de los receptores se operaron en centros fuera de su comunidad de residencia.
García anunció una nueva estrategia para el periodo 2026-2030 con cinco líneas de trabajo. La primera busca ampliar la detección de posibles donantes y reducir las negativas familiares, que aún representan un 22%. También incluye un protocolo específico para trasplantes entre personas con VIH, tras la orden ministerial de 2025 que levantó la prohibición de 1987.
Otros objetivos pasan por impulsar la donación renal de vivo, mejorar el acceso para pacientes con dificultades especiales y reforzar los equipos de coordinación. "La actividad ha crecido cerca del 50% en poco más de una década y necesitamos más recursos humanos", explicó la ministra.
El año pasado se atendió a 298 pacientes en urgencia cero, se trasplantaron 180 niños y 193 pacientes hiperinmunizados gracias a los programas de priorización. Pese a los buenos datos, 5.163 pacientes esperaban un trasplante a finales de año, 77 de ellos menores.
Entre los logros de 2025 destaca el primer trasplante cardíaco parcial en una bebé de siete meses, una técnica que permite sustituir solo la parte dañada del corazón con tejido que crece con el niño. También se realizaron 17 trasplantes renales cruzados, incluido uno en cooperación con Portugal.
Desde 2021, 226 personas que solicitaron la eutanasia donaron sus órganos, lo que ha permitido 643 trasplantes. La ministra subrayó que detrás de cada cifra hay profesionales coordinados por la ONT y familias que toman decisiones difíciles en momentos complicados.