La salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) marca un punto de inflexión hacia el aislamiento sanitario. Según Demetre Daskalakis, esta medida cede a Europa el liderazgo en la salud global.
La decisión de Estados Unidos de retirarse de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es motivo de preocupación para la salud pública mundial. Demetre Daskalakis, especialista greco-estadounidense en enfermedades infecciosas y antiguo jefe del Comité de Vacunas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), describe los riesgos que se derivan de esta medida.
Como explica, la cooperación de Estados Unidos con la OMS no era sólo económica. Era un pilar fundamental de la vigilancia epidemiológica mundial, que creaba un entorno de diplomacia de salud pública. A través de ella, la información de todo el mundo llegaba a Estados Unidos, permitiendo una mejor comprensión de las epidemias, las infecciones emergentes y las nuevas amenazas.
"La retirada de Estados Unidos conduce al aislamiento y a la pérdida de visibilidad", subraya Daskalakis. "No participaremos en los debates sobre la formulación de las vacunas contra la gripe, lo que hará que sean menos eficaces. Se reducirá la información sobre nuevas infecciones y la OMS, al perder un financiador clave, estará menos preparada para hacer frente a nuevas epidemias".
El experto en enfermedades infecciosas subraya que esta decisión no sólo perjudica a la salud pública estadounidense, sino que también perjudica a la salud mundial. Al mismo tiempo, el retroceso de EE.UU. en la preparación frente a pandemias, reforzado por la reducción de la inversión y las decisiones políticas, deja un vacío importante. "Temo que el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., desestabilice la infraestructura de vacunas de EE.UU. y que los fabricantes consideren insostenible la producción de vacunas", advierte.
Europa puede desempeñar un papel clave para cubrir ese vacío
Al mismo tiempo, Daskalakis ve tanto un reto como una oportunidad para Europa. "Estados Unidos está dejando atrás un enorme vacío en materia de seguridad sanitaria internacional. Europa puede llenar parte de ese vacío, sobre todo en la prevención de pandemias y la distribución equitativa de vacunas", afirma.
Refiriéndose a las políticas sanitarias de Robert Kennedy Jr., que han provocado fuertes reacciones en Estados Unidos, Daskalakis señala que en Europa suele haber confusión. "Algunas de sus ideas ya existen en países europeos, como el programa de vacunación danés. La diferencia es que allí los sistemas funcionan en un marco de cobertura sanitaria universal", explica.
Según él, intentar trasladar estos modelos a Estados Unidos sin cambiar el sistema sanitario revela una contradicción más profunda. "Hay nostalgia de lo que existe en Europa, pero sin la voluntad política de implantar la sanidad universal en Estados Unidos", subraya. A muchos de sus colegas europeos les cuesta entender cómo un sistema tan dependiente del beneficio puede producir desigualdades sanitarias tan grandes.
La lucha contra el VIH
La larga implicación de Daskalakis en la lucha contra el VIH le hace especialmente sensible a la desestabilización de las infraestructuras sanitarias. Recuerda la importancia de programas como el PEPFAR, que han salvado millones de vidas al facilitar el acceso a la terapia antirretrovírica y limitar la progresión de la enfermedad hasta el sida.
"Cualquier cosa que desestabilice esta infraestructura significa que corremos el riesgo de perder terreno", advierte. "Los consumidores de sustancias y las personas LGBTI son parte integrante de la historia del VIH. Crear estigma social sólo agrava la crisis".
Para Demetre Daskalakis, su dimisión de los Comité de Vacunas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) no fue sólo una elección profesional, sino un acto de responsabilidad. "Cuando la ideología triunfa sobre la ciencia y se cruzan líneas rojas, el silencio ya no es una opción", concluye.