Desde el 13 de febrero, se han detectado siete nuevos jabalíes infectados por peste porcina africana (PPA), correspondientes a dos focos distintos. Uno de ellos es el animal encontrado en Sant Feliu, lo que confirma la expansión territorial del virus.
La peste porcina africana (PPA) continúa avanzando en Cataluña y ha alcanzado por primera vez la comarca del Bajo Llobregat, donde se ha hallado un jabalí muerto infectado en el término municipal de Sant Feliu, dentro de una zona perimetrada por las autoridades sanitarias.
El último informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación señala que el virus ha dado el salto desde la vecina comarca del Vallès Occidental, donde hasta ahora estaban localizados todos los ejemplares de jabalíes positivos desde que comenzó el brote a finales de noviembre en la provincia de Barcelona.
Desde el 13 de febrero, se han detectado siete nuevos jabalíes infectados por peste porcina africana, correspondientes a dos focos distintos. Uno de ellos es el animal encontrado en Sant Feliu, lo que confirma la expansión territorial del virus.
Una enfermedad vírica que afecta a cerdos domésticos y jabalíes
La peste porcina africana es una enfermedad vírica que afecta a cerdos domésticos y jabalíes, con alta mortalidad en animales, aunque no supone riesgo para la salud humana. No obstante, su impacto sanitario y económico puede ser muy elevado por las restricciones al movimiento de animales y productos derivados, así como por las medidas de control que implica este brote.
Las autoridades mantienen activados los protocolos de vigilancia y control en las zonas afectadas para tratar de contener la propagación del virus y proteger al sector porcino, clave en la economía agroalimentaria catalana y española.
El virus no salió del laboratorio
El origen de este brote de peste porcina africana (PPA) no está en el Centro de Investigación en Sanidad Animal del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA-CReSA), el laboratorio que estudia el virus.
Así lo afirma el primer informe sobre este virus, publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación el pasado 9 de febrero. Este estudio asegura que la secuenciación genética del patógeno que infectó a los animales no coincide con el ADN de las cepas que se utilizan en las instalaciones de bioseguridad del IRTA-CReSA.