Una sola dosis del compuesto activo de la ayahuasca reduce de forma notable los síntomas de depresión en las primeras fases de un ensayo clínico, según un nuevo estudio.
La dimetiltriptamina (DMT), un potente psicodélico natural y uno de los principales componentes psicoactivos de la ayahuasca, podría funcionar como antidepresivo, según un estudio publicado en 'Nature'. Investigadores del Imperial College de Londres llevaron a cabo un ensayo que demostró el potencial de la DMT para aliviar los síntomas de la depresión.
La DMT intravenosa tiene una vida media corta, es decir, el tiempo que tarda la concentración de un fármaco en la sangre en reducirse a la mitad tras su administración, de unos cinco minutos debido a su rápido metabolismo.
Esto permite sesiones terapéuticas más breves, lo que podría mejorar la comodidad de los pacientes y reducir los costes, según señaló el estudio. Se trata de un ensayo clínico de fase 2a, es decir, un estudio piloto diseñado para aportar pruebas preliminares sobre la eficacia de un fármaco y determinar la dosis más eficaz para futuros ensayos.
El número de participantes suele ser reducido, entre 30 y 50, para minimizar la exposición a un tratamiento potencialmente ineficaz y centrarse en un grupo de pacientes específico.
El equipo de investigación en Londres incluyó a 34 participantes que habían convivido con la depresión durante una media de 10,5 años. Se les asignó aleatoriamente de manera que 17 recibieron el placebo y 17 la sustancia activa. Los participantes recibieron una única dosis de 21,5 miligramos de DMT o de placebo, administrada por infusión durante diez minutos, junto con apoyo psicoterapéutico.
Tras un seguimiento de dos semanas, quienes fueron tratados con DMT mostraron una reducción significativamente mayor de los síntomas depresivos que los que recibieron placebo. Los efectos se mantuvieron hasta tres meses después del inicio del ensayo.
Los investigadores comprobaron que la DMT fue bien tolerada y no se registraron efectos adversos graves. La mayoría de los efectos secundarios fueron leves o moderados, el más frecuente fue dolor en la zona de la inyección.
Expertos independientes advirtieron de que, aunque los resultados son prometedores, es necesaria más investigación para evaluar la eficacia del tratamiento. "En cuanto a las cuestiones de seguridad, puede existir el riesgo de experiencias negativas durante el episodio psicodélico que resulten aterradoras o traumáticas", señaló James Stone, profesor de psiquiatría en la Brighton and Sussex Medical School.
Añadió que determinados grupos de población podrían ser más susceptibles a este tipo de efectos y que se necesitan más estudios para determinar con qué frecuencia se producen.
¿Se necesitan nuevos fármacos contra la depresión?
Aproximadamente 332 millones de personas en el mundo padecen depresión, según la Organización Mundial de la Salud. En Europa se estima que más de 25 millones de personas viven con trastornos depresivos.
Los tratamientos más habituales incluyen fármacos antidepresivos y psicoterapia. Sin embargo, los autores del estudio señalaron que muchos pacientes experimentan una mejoría insuficiente o efectos secundarios inaceptables con los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), la clase de antidepresivos que se receta con más frecuencia.
Investigaciones previas han mostrado que los antidepresivos logran tasas de respuesta de entre el 40% y el 60%. En torno al 20-30 % de los pacientes con trastorno depresivo mayor desarrollan una depresión resistente al tratamiento, es decir, no responden al menos a dos fármacos antidepresivos distintos.
Los autores del estudio sostienen que existe una necesidad urgente de tratamientos innovadores y más eficaces y apuntan a que los psicodélicos se han convertido en un candidato prometedor.
El futuro de los tratamientos psicodélicos
En la actualidad ningún tratamiento psicodélico como la DMT o la dietilamida del ácido lisérgico (LSD) cuenta con una autorización completa de comercialización por parte de la Agencia Europea de Medicamentos para su uso clínico en Europa.
En la mayoría de los países, los tratamientos psicodélicos se limitan a ensayos de investigación y a programas de uso compasivo, que permiten a pacientes con enfermedades graves o potencialmente mortales acceder a medicamentos en investigación fuera de los ensayos clínicos cuando no existen tratamientos autorizados y no pueden participar en un ensayo.
La República Checa se convirtió en el primer país de la Unión Europea en legalizar la psilocibina de uso médico, conocida popularmente como "setas alucinógenas", para la psicoterapia a partir del 1 de enero de 2026.
En el nuevo marco, el tratamiento se ofrece a personas resistentes a los tratamientos tradicionales de la depresión y que sufran un deterioro mental grave relacionado con el cáncer, no psicótico o que ponga en peligro su vida. Solo puede administrarse por psiquiatras acreditados y psicoterapeutas clínicos con formación específica en psicodélicos y en centros autorizados.