Un estudio señala que muchos sienten haber descansado más profundamente no solo durante el sueño inconsciente, sino tras sueños muy vívidos, lo que cuestiona la idea de que el sueño profundo implique un cerebro desconectado.
¿Qué determina que tengas una buena noche de sueño, las horas que pasas en la cama o lo que ocurre en tu mente mientras estás allí? Los nuevos hallazgos apuntan a que la respuesta puede estar en parte en tus sueños.
Realizado por investigadores de la IMT School for Advanced Studies Lucca y publicado en 'PLOS Biology', un nuevo estudio sugiere que los sueños vívidos pueden hacer que el sueño se sienta más profundo y reparador, en lugar de alterarlo.
Durante décadas se ha supuesto que el sueño profundo implica un cerebro en gran medida "apagado", con ondas lentas y una actividad mínima. Soñar, en cambio, se ha asociado al sueño REM, una fase en la que la actividad cerebral se parece más a la vigilia. Pero los nuevos datos indican que esa visión puede ser demasiado simplista.
¿Es el descanso más profundo cuando el sueño es más intenso?
Los investigadores analizaron 196 registros nocturnos de 44 adultos sanos, utilizando electroencefalografía (EEG) de alta densidad para monitorizar la actividad cerebral durante el sueño.
A los participantes se les despertó repetidamente durante el sueño no REM y se les pidió que describieran sus experiencias mentales y que valoraran cuán profundo sentían que habían estado durmiendo.
En más de 1.000 despertares, los resultados mostraron que las personas informaban de un sueño más profundo no solo cuando no tenían ninguna experiencia consciente, sino también tras sueños vívidos y inmersivos. En cambio, pensamientos más ligeros y fragmentados se asociaron a la sensación de un sueño más superficial.
"En otras palabras, no toda la actividad mental durante el sueño se siente igual", explicó Giulio Bernardi, autor sénior del estudio. "La calidad de la experiencia, sobre todo lo inmersiva que resulta, parece ser crucial".
"Esto sugiere que soñar puede modificar la forma en que el durmiente interpreta la actividad cerebral: cuanto más inmersivo es el sueño, más profundo se percibe el descanso", añadió.
¿Por qué es importante este estudio?
Los resultados del estudio son relevantes porque pueden cambiar la forma en que científicos y especialistas del sueño entienden la calidad del descanso. Hasta ahora, el sueño se ha medido sobre todo con marcadores objetivos como las ondas cerebrales, la fase de sueño o el tiempo total dormido, pero este trabajo se basa en cómo describen los propios participantes su descanso.
Los investigadores también observaron que, a medida que avanzaba la noche, los participantes "paradójicamente afirmaban que su sueño se volvía más profundo", aunque los marcadores biológicos indicaban que la presión de sueño disminuía.
Este cambio coincidía de forma estrecha con un aumento de lo inmersivos que eran los sueños, lo que apunta a una posible explicación: los sueños podrían ayudar a mantener la sensación de sueño profundo incluso cuando el cuerpo está más descansado. "Comprender cómo contribuyen los sueños a la sensación de sueño profundo abre nuevas perspectivas para la salud del sueño y el bienestar mental", señaló Bernardi.
"Si los sueños ayudan a sostener la sensación de sueño profundo, las alteraciones en la forma de soñar podrían explicar en parte por qué algunas personas sienten que duermen mal aunque los índices objetivos estándar del sueño parezcan normales". Si la calidad de los sueños influye en la profundidad con la que percibimos el sueño, las terapias podrían llegar a centrarse no solo en mejorar la duración o la continuidad del descanso, sino también en la naturaleza de las experiencias oníricas.