El estrés prenatal perjudica el desarrollo del cerebro infantil. Los investigadores creen que podría mitigarse ayudando a los niños a forjar sólidas capacidades de adaptación en sus primeros años.
Un nuevo estudio publicado en Developmental Neuroscience señala que enseñar a los niños a ser independientes y a interactuar con su entorno podría ayudar a mitigar o reducir los efectos negativos del estrés sufrido durante el embarazo.
Investigadores del Graduate Center de la City University of New York (CUNY) y del Queens College estudiaron a menores expuestos en el útero a la supertormenta Sandy en 2012 como modelo de estrés prenatal provocado por una catástrofe natural. El trabajo contó con una pequeña muestra piloto de 11 niños con exposición prenatal y 23 sin ella.
Entre los 2 y los 6 años, los investigadores observaron y midieron periódicamente las habilidades cotidianas de los niños, como la comunicación, el autocuidado y el comportamiento social.
Cuando tenían 8 años, el pequeño grupo de menores se sometió a escáneres cerebrales en los que se evaluaban reacciones como el reconocimiento de expresiones faciales emocionales, una tarea que activa las regiones del cerebro implicadas en el procesamiento de las emociones. Los resultados mostraron un patrón claro.
La notable capacidad de resiliencia del cerebro
Los niños que habían estado expuestos a estrés durante la gestación mostraban una ligera tendencia a niveles más bajos de habilidades adaptativas y a una menor actividad cerebral en las regiones relacionadas con las emociones.
Sin embargo, estos efectos guardaban una estrecha relación con las habilidades adaptativas desarrolladas en la primera infancia. Los niños expuestos al estrés prenatal que habían desarrollado esas habilidades mostraron una actividad cerebral similar a la de los no expuestos.
"Desde el punto de vista de la neuroimagen, estos resultados ponen de relieve la notable capacidad de resiliencia del cerebro", explicó Duke Shereen, doctor (PhD) y director del Neuroimaging Core del ASRC de la CUNY.
Los niños con menos habilidades adaptativas presentaban una menor actividad en regiones cerebrales clave para las emociones, incluido el sistema límbico, que desempeña un papel importante en la regulación de las emociones, el procesamiento de la información sensorial y la formación de recuerdos.
Aprender habilidades cotidianas puede favorecer la salud del cerebro
"Esto sugiere que lo que ocurre en esos primeros años de desarrollo importa mucho para cómo responde después el cerebro", señaló Donato DeIngeniis, doctorando en Psicología en el Graduate Center de la CUNY.
Es decir, los resultados apuntan a que las intervenciones tempranas centradas en habilidades cotidianas podrían reforzar la resiliencia cerebral de los niños expuestos al estrés antes de nacer.
Los autores del trabajo subrayan que se trata de evidencias preliminares procedentes de un estudio pequeño y que se necesitan investigaciones más amplias para confirmarlas. No obstante, a medida que las catástrofes naturales son cada vez más frecuentes debido al cambio climático, es probable que más mujeres embarazadas sufran un estrés importante, advirtió la investigadora principal, Yoko Nomura.
Los resultados avalan centrar las intervenciones tempranas en el desarrollo de las habilidades adaptativas de los niños, añadió, no solo por su impacto en la conducta, sino también como una posible vía para proteger la salud del cerebro.