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Tan solo 7 días de meditación pueden transformar el cerebro, según un estudio

Siete días de meditación se asocian a cambios medibles en el cerebro y el sistema inmunitario, según un estudio
Siete días de meditación se asocian a cambios medibles en el cerebro y el sistema inmunitario, según un estudio Derechos de autor  Credit: Pexels
Derechos de autor Credit: Pexels
Por Theo Farrant
Publicado Ultima actualización
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Los científicos señalan que los resultados muestran que la experiencia consciente y la salud física están entrelazadas y pueden aprovecharse para impulsar el bienestar de formas nuevas.

Permanecer siete días practicando meditación y técnicas de conexión entre mente y cuerpo puede hacer algo más que ayudarte a relajarte. Según una nueva investigación de la Universidad de California en San Diego, podría cambiar de forma medible cómo funcionan el cerebro y el organismo.

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Los resultados, publicados en 'Communications Biology', apuntan a que la repetición de estas prácticas mentales puede activar vías biológicas vinculadas a la flexibilidad del cerebro, la función inmunitaria, el metabolismo y el alivio natural del dolor, efectos que los investigadores comparan con los asociados a las experiencias psicodélicas.

"Sabemos desde hace años que prácticas como la meditación pueden influir en la salud, pero lo llamativo es que combinar varias prácticas mente-cuerpo en un único retiro produjo cambios en tantos sistemas biológicos que pudimos medir directamente en el cerebro y en la sangre", señaló Hemal H. Patel, profesor de anestesiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Diego y uno de los autores del estudio.

"No se trata solo de aliviar el estrés o de relajarse, se trata de cambiar de forma fundamental cómo se relaciona el cerebro con la realidad y de cuantificar estos cambios a nivel biológico".

Cómo se llevó a cabo el estudio

El estudio siguió a 20 adultos sanos que participaron en un retiro residencial de siete días dirigido por el divulgador de neurociencia y escritor Joe Dispenza. Durante su estancia realizaron en torno a 33 horas de meditación guiada, además de asistir a charlas y a actividades grupales orientadas a la sanación.

Las sesiones utilizaron un enfoque de placebo en abierto, lo que significa que los participantes sabían que algunas prácticas se presentaban como placebos. Aun así, trabajos anteriores muestran que estos ejercicios pueden tener efectos reales gracias a factores como las expectativas, la conexión social y la experiencia compartida en grupo.

Para observar cómo afectaba el retiro al organismo de los participantes, los investigadores escanearon sus cerebros mediante resonancia magnética funcional (fMRI) y tomaron muestras de sangre antes y después de la semana, con el fin de seguir los cambios en la actividad cerebral, el metabolismo, las respuestas inmunitarias y otros marcadores biológicos.

Qué cambios se observaron tras el retiro de siete días

Después del retiro, las imágenes cerebrales mostraron una menor actividad en las regiones vinculadas al diálogo interno constante o al ruido de fondo mental que muchas personas experimentan, lo que sugiere un funcionamiento cerebral más eficiente.

El plasma sanguíneo recogido de los participantes también pareció favorecer la neuroplasticidad, ya que animó a neuronas cultivadas en el laboratorio a extenderse y formar nuevas conexiones.

El equipo observó asimismo cambios metabólicos, ya que las células expuestas al plasma posterior al retiro mostraron un aumento de la actividad glucolítica, un indicador de una mayor flexibilidad metabólica. Los niveles de opioides endógenos, los analgésicos naturales del organismo, también aumentaron, lo que apunta a una regulación natural del dolor más eficaz.

Al mismo tiempo, la señalización inmunitaria, la red de interacciones moleculares que permite a las células inmunitarias detectar amenazas para el organismo, cambió de una forma que los investigadores describen como equilibrada y adaptable. Tanto las respuestas inflamatorias como las antiinflamatorias aumentaron.

Los participantes también completaron el cuestionario de experiencias místicas (MEQ-30), que mide sensaciones como la unidad, la trascendencia y la alteración de la conciencia durante la meditación. La puntuación media pasó de 2,37 sobre cinco antes del retiro a 3,02 después.

Meditación y estados cerebrales similares a los psicodélicos

Los investigadores señalaron que los patrones de conectividad cerebral observados tras el retiro se parecían a los descritos previamente en asociación con el uso de sustancias psicodélicas.

"Estamos viendo las mismas experiencias místicas y patrones de conectividad neuronal que normalmente requieren psilocibina, ahora logrados únicamente mediante la práctica de la meditación", afirmó el profesor de anestesiología Patel.

"Observar tanto cambios en el sistema nervioso central en las imágenes cerebrales como cambios sistémicos en la química de la sangre subraya que estas prácticas mente-cuerpo actúan a escala de todo el organismo".

Sin embargo, los investigadores señalan que el estudio se realizó con participantes sanos y que es necesario seguir investigando para determinar si beneficios similares se extienden a poblaciones clínicas más amplias.

Además, el estudio utilizó un diseño observacional sin grupo de control, por lo que los investigadores no pueden afirmar de forma concluyente que la meditación por sí sola causara los cambios biológicos.

El reducido tamaño de la muestra también dificulta determinar si los resultados pueden extrapolarse de forma amplia. Se necesitan grupos más grandes y diversos para comprender si efectos similares se dan en el conjunto de la población.

Aun así, los hallazgos son relevantes, ya que aportan una rara evidencia biológica que conecta lo que las personas sienten a nivel mental con cambios medibles en el cerebro y en el organismo.

"Este estudio muestra que nuestras mentes y nuestros cuerpos están profundamente interconectados", señaló el autor del trabajo Alex Jinich-Diamant, doctorando en los Departamentos de Ciencias Cognitivas y de Anestesiología de la Universidad de California en San Diego.

"Lo que creemos, cómo enfocamos nuestra atención y las prácticas en las que participamos pueden dejar huellas medibles en nuestra biología. "Es un paso prometedor para entender cómo se entrelazan la experiencia consciente y la salud física, y cómo podemos aprovechar esa conexión para promover el bienestar de nuevas maneras".

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