El ADN sintético puede utilizarse para desarrollar vacunas, pero también permite crear armas biológicas. Las grandes tecnológicas y expertos en biotecnología reclaman una regulación más estricta.
Los consejeros delegados de algunas de las mayores empresas de inteligencia artificial (IA), entre ellas OpenAI, Anthropic, Microsoft AI y Google DeepMind, se han aliado con expertos en biotecnología para instar a Estados Unidos a aprobar leyes que obliguen a someter a controles de seguridad las compras de ADN sintético.
Por ADN sintético se entiende material genético fabricado de forma artificial que puede encargarse a medida a empresas y comprarse por internet, y que se entrega como cualquier otro suministro de laboratorio.
La carta va dirigida al Congreso de Estados Unidos, pero el problema tiene implicaciones globales, ya que este material puede encargarse y enviarse a cualquier parte del mundo.
"La posibilidad de encargar ADN sintético por internet ha acelerado el desarrollo de vacunas, ha impulsado la investigación básica y ha permitido que pequeños equipos accedan a capacidades que antes quedaban restringidas a las grandes instituciones", escribieron los firmantes.
Pero también entraña un riesgo, ya que, en teoría, una persona con intenciones maliciosas podría pedir secuencias de ADN diseñadas para recrear patógenos peligrosos.
El ADN sintetizado tiene múltiples aplicaciones, desde la producción de medicamentos que salvan vidas hasta la ingeniería de microorganismos o el almacenamiento de enormes cantidades de datos digitales.
Algunas empresas ya revisan de forma voluntaria los pedidos y la identidad de sus clientes, pero por ahora no existe ninguna obligación legal de hacerlo.
La carta subraya que el cribado "es también una de las medidas de bioseguridad mejor conocidas y menos disruptivas que existen".
Los firmantes piden además la obligación de conservar registros por si fuera necesario rastrear actividades sospechosas, no solo a posteriori, sino también porque saber que todo es trazable disuade de un uso indebido, según la carta.
"De este modo, cualquier amenaza que eluda el cribado inicial puede rastrearse hasta su origen, incluso cuando secuencias individuales no serían motivo de preocupación por sí mismas", señala el texto.
Los autores recuerdan que, aunque el problema no es nuevo, sí lo es el ritmo de los avances en inteligencia artificial, y que los sistemas de IA ya superan a virólogos con doctorado en cuestiones relacionadas con procedimientos de laboratorio altamente técnicos.
A medida que estos sistemas mejoran con rapidez, los expertos advierten de que las barreras de conocimiento que históricamente han impedido a actores malintencionados hacerse con armas biológicas se erosionarán de forma significativa.
A comienzos de este año, investigadores de todo el mundo alertaron también de que el acceso sin restricciones a ciertos conjuntos de datos biológicos podría permitir que los sistemas de IA ayuden a diseñar o mejorar virus peligrosos, por lo que reclamaron salvaguardas más estrictas para evitar abusos.
En una carta abierta publicada en febrero, investigadores de instituciones punteras, entre ellas la Universidad Johns Hopkins, la Universidad de Oxford y la Universidad de Stanford, sostienen que, aunque los datos científicos de acceso abierto han acelerado los descubrimientos, un pequeño subconjunto de nuevos datos biológicos entraña riesgos para la bioseguridad si se utilizan de forma indebida.
Para garantizar un acceso seguro, la carta reclamaba herramientas técnicas concretas que permitan a los proveedores de datos verificar a los usuarios legítimos y rastrear posibles abusos, como marcas de agua y registros de auditoría.
¿Cuál es la situación en Europa?
La Comisión Europea presentó en 2025 la Ley Europea de Biotecnología, una propuesta para regular los sectores de la biotecnología y la bioproducción en la UE, en la que advierte de que "la biotecnología introduce nuevos riesgos para la bioseguridad, ya que una mayor accesibilidad a estas tecnologías aumenta su potencial de uso indebido y supone una importante amenaza para la salud".
Actualmente no existe ninguna legislación europea que regule la compra de estos materiales, y la Comisión señala que las normas nacionales divergentes o inexistentes no garantizan condiciones de competencia equitativas y debilitan la prevención.
La ley identifica las secuencias sintéticas de ácidos nucleicos (ADN y ARN) como "productos biotecnológicos sensibles" y propone un nuevo marco aplicable a toda la UE.
La propuesta de la Comisión incorpora algunas de las mismas ideas que la carta estadounidense, como la verificación de clientes y la notificación de pedidos sospechosos.