La Asamblea Nacional francesa ha aprobado la ley de muerte asistida, muy polémica en todo el país, después del rechazo del Senado.
La Asamblea Nacional francesa ha aprobado la propuesta de ley sobre ayuda para morir con 295 votos a favor y 232 en contra, después del rechazo del Senado en enero.
"Esta votación es la culminación de varios años de trabajo y de un amplio debate público, llevado a cabo con seriedad, respeto y dignidad", afirmó Yaël Braun-Pivet, presidenta de la Asamblea Nacional, en un mensaje publicado en X tras la votación.
El proyecto de ley ha sido controvertido en Francia y ha suscitado un debate sobre cómo regular la asistencia al final de la vida.
Desde su primera presentación ha sido objeto de varias enmiendas. Los críticos están divididos, algunos sostienen que se ha rebajado demasiado durante el proceso, mientras que otros siguen considerándolo excesivamente permisivo.
Sin embargo, los miembros de la Asamblea encargados de la ley señalan que el texto final "ha alcanzado un punto de equilibrio".
Según el ponente, Philippe Vigier, el proyecto de ley crea nuevos derechos para los pacientes, garantiza al mismo tiempo la libertad de los profesionales para abstenerse y establece mecanismos de protección para todos, pacientes, profesionales y familiares.
Qué implica esta ley
La ley propuesta reconoce el derecho a la ayuda para morir a las personas adultas que padezcan enfermedades graves e incurables en fase avanzada o terminal.
Uno de los cambios clave del texto definitivo es que el sufrimiento únicamente psicológico queda excluido del acceso a la ayuda para morir.
Solo los pacientes que no puedan administrar físicamente la sustancia por sí mismos podrán pedir que lo haga por ellos un médico o una enfermera.
Los pacientes deberán ser mayores de 18 años y ser ciudadanos franceses o residentes en el país.
Un equipo de profesionales sanitarios deberá confirmar que el paciente padece una enfermedad grave e incurable "en fase avanzada o terminal", con un sufrimiento constante debido a un dolor intolerable e intratable, y que solicita de forma voluntaria la medicación letal.
La ley propuesta también introduce una cláusula de conciencia para los profesionales sanitarios que no deseen participar en este procedimiento, que deberán derivar al paciente a otros profesionales.
Un largo camino hasta la aprobación
El presidente Emmanuel Macron prometió en 2022 impulsar una nueva legislación sobre el final de la vida.
Presentado oficialmente por primera vez en 2024, el texto fue aprobado por la Asamblea Nacional en mayo de 2025.
Sin embargo, el 28 de enero el Senado rechazó el proyecto de ley con 181 votos en contra y 122 a favor.
Tras el desacuerdo entre ambas cámaras, una comisión mixta formada por siete senadores y siete diputados se reunió para intentar encontrar un equilibrio, pero no logró un compromiso y devolvió el texto a la Asamblea Nacional.
Ahora que el texto ha sido aprobado de nuevo, volverá al Senado y, si las dos cámaras siguen sin lograr un acuerdo, la Asamblea Nacional podrá tener la última palabra.