Los críticos del texto van desde políticos de derechas que rechazan la idea por principio hasta quienes lo apoyaron al inicio y lo ven muy diluido.
El Senado francés rechazó el miércoles una ley para regular la ayuda para morir, y la devolvió a la Asamblea Nacional, donde ahora podría aprobarse sin necesidad de una nueva votación del Senado.
El proyecto de ley busca permitir que los adultos con enfermedades incurables puedan tomar medicación letal. Solo quienes no puedan hacerlo por sí mismos debido a su estado físico podrían recibir ayuda de un médico o una enfermera.
Para acogerse, los pacientes tendrían que ser mayores de 18 años y ser ciudadanos franceses o residir en el país.
Un equipo de profesionales sanitarios tendría que confirmar que el paciente padece una enfermedad grave e incurable "en fase avanzada o terminal", que sufre un dolor intolerable y que no responde a tratamiento, y que solicita la medicación letal por voluntad propia.
Quedarían excluidos los pacientes con trastornos psiquiátricos graves y enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.
El proyecto también contempla una cláusula de conciencia para los profesionales sanitarios que no deseen participar en este procedimiento y que deberán facilitar al paciente los nombres de otros profesionales.
La ley se presentó por primera vez en 2024 y fue aprobada por la Asamblea Nacional en mayo de 2025.
El siguiente paso era la aprobación en el Senado, donde quedó bloqueada por 181 votos en contra y 122 a favor.
Entre los críticos del texto hay desde políticos de derecha que rechazan la idea por principio hasta partidarios iniciales que consideraron que el texto final estaba demasiado diluido.
El 21 de enero de este año, el Senado rechazó el artículo 4 del proyecto de ley sobre la ayuda médica para morir, el que define las condiciones de acceso a la ayuda para morir.
Según el grupo socialista en la Cámara, "este rechazo dejó sin sentido todo el texto".
Bruno Retailleau, presidente del partido liberal-conservador Los Republicanos, afirmó que no hace falta una nueva ley sobre la ayuda para morir, sino más recursos para garantizar el acceso universal a los cuidados paliativos.
"La atención al final de la vida es acompañamiento, no abandono", escribió Retailleau en un mensaje en X.
En esa misma sesión del Senado, el 28 de enero, la Cámara aprobó una ley sobre cuidados paliativos para ampliar y articular el acceso al apoyo al final de la vida en toda Francia.
Esa ley se aprobó casi por unanimidad, con 307 votos a favor y 17 en contra.
¿Cuáles son los próximos pasos?
"Como la ayuda para morir responde a un deseo profundamente arraigado entre los franceses, lamento el rechazo del Senado a este proyecto de ley hoy", dijo Yaël Braun-Pivet, presidenta de la Asamblea Nacional de Francia.
Añadió que el trámite continuará en la semana del 16 de febrero con la segunda lectura en la Asamblea Nacional.
"Estoy convencida de que el Parlamento podrá adoptar definitivamente este proyecto, tan esperado por nuestros conciudadanos, antes del verano de 2026", escribió en la red social X.
Si la Asamblea vuelve a aprobar el texto, el proyecto regresará al Senado para su propia segunda lectura, donde los senadores podrían enmendarlo o volver a rechazarlo. No obstante, la Asamblea Nacional tiene la última palabra.
El presidente Emmanuel Macron prometió en 2022 impulsar una ley sobre la ayuda para morir tras su reelección.
Bélgica, Luxemburgo, Países Bajos y España cuentan con leyes similares que permiten que la eutanasia sea administrada por un profesional sanitario.
Austria, Alemania e Italia permiten que los médicos ayuden al suicidio de personas con enfermedades terminales.
Varios otros países europeos trabajan en legislación sobre la eutanasia o la ayuda para morir, entre ellos Irlanda, Francia, Chipre, Malta, Portugal y Eslovenia.