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España se juega el Mundial 2026: cómo vivir la final sin poner en riesgo el corazón

Los aficionados celebran en el centro de Madrid después de que España marcara su segundo gol durante la semifinal del Mundial contra Francia en Arlington, el 14 de julio.
Los aficionados celebran en el centro de Madrid después de que España marcara su segundo gol durante la semifinal del Mundial contra Francia en Arlington, el 14 de julio. Derechos de autor  Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved.
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Por Christina Thykjaer
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El cardiólogo español José Abellán explica por qué el estrés y la tensión emocional de la final del Mundial 2026 pueden aumentar el riesgo cardiovascular y cuáles son los tres síntomas de un infarto que nunca deben ignorarse durante el partido.

España está a un partido de tocar la gloria.

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Pero mientras millones de aficionados vivirán la final del Mundial con el corazón en un puño, los cardiólogos lanzan un aviso: esa tensión puede tener consecuencias para algunas personas.

La evidencia científica demuestra que los partidos de máxima intensidad pueden aumentar el riesgo de infartos, arritmias y otros eventos cardiovasculares entre quienes ya tienen una enfermedad cardíaca o factores de riesgo.

Y no es una teoría. Uno de los estudios de referencia, publicado tras el Mundial de Alemania de 2006 en 'The New England Journal of Medicine', comprobó que durante los partidos de la selección alemana las urgencias cardiovasculares llegaron a multiplicarse por 2,7.

Dos décadas después, una investigación de la Universidad de Bielefeld, publicada este año en 'Scientific Reports', volvió a confirmar que el fútbol de alta competición dispara la frecuencia cardiaca y los niveles de estrés incluso en aficionados que simplemente ven el partido desde el sofá.

Cuando el cuerpo vive el partido como una amenaza

Según el cardiólogo español José Abellán, el organismo responde a una final del Mundial igual que lo haría ante una situación de peligro.

"Es una situación emocionante y estresante. Es liberación de hormonas que nos activan, hormonas del estrés; se liberan picos de cortisol y de catecolaminas... y esto nos pone en una situación de estrés".

Esa descarga hormonal eleva la presión arterial, acelera el pulso y favorece la formación de trombos. En la mayoría de las personas no supone ningún problema, pero sí puede convertirse en el detonante de un evento cardiovascular cuando el corazón ya está debilitado.

"Si yo tengo una salud cardiovascular óptima o buena, no me va a pasar nada. Pero qué duda cabe que un evento estresante a quien tiene una salud cardiovascular comprometida le puede suponer ese desencadenante".

Quiénes deben extremar las precauciones

El mayor riesgo lo tienen quienes ya han sufrido un infarto, llevan stents, padecen hipertensión, diabetes, colesterol elevado o antecedentes de arritmias.

Pero el doctor Abellán insiste en que el problema no es solo el partido.

"Lo que hay que cuidar es lo que va alrededor del partido. Son días de júbilo nacional donde no es solo el partido, sino que me lo veo después de una comilona, con comida basura, con alcohol o con otras drogas".

De hecho, el cardiólogo recuerda que existe incluso un síndrome conocido como 'Holiday Heart' o 'síndrome del corazón de fiesta', relacionado con las arritmias tras los excesos de alcohol.

Se trata de una alteración del ritmo cardíaco, generalmente una fibrilación auricular, que puede aparecer tras un consumo elevado de alcohol, algo habitual durante fines de semana, celebraciones o grandes acontecimientos deportivos. Si a ese exceso se le suma el estrés emocional de una final, el riesgo puede aumentar, especialmente en personas con antecedentes cardiovasculares.

Cuándo hay que preocuparse

Sentir el corazón acelerado durante una final puede ser normal. Lo que no debe atribuirse únicamente a los nervios es un dolor opresivo en el pecho, la falta de aire repentina o unas palpitaciones que persisten incluso cuando termina la emoción del momento.

"El tercer síntoma, y diría que el más importante, es el dolor opresivo en el pecho. Si yo de repente siento como una losa aquí que se me va al hombro, que se me va al cuello, a la espalda, que asocia sudoración... pues eso no es de los nervios", asegura el doctor.

Y la recomendación del especialista no admite dudas: "Ante alguno de estos tres síntomas, consulta, consulta".

Disfrutar del partido, pero con cabeza

La buena noticia es que el fútbol, por sí solo, no provoca infartos. El verdadero riesgo aparece cuando una enfermedad cardiovascular previa se combina con una mezcla de estrés intenso, alcohol, comidas copiosas, tabaco o falta de descanso.

Por eso, el consejo de Abellán es sencillo: vivir el partido como lo que es, un espectáculo deportivo.

"Que entiendan que es deporte, que es una competición... que lo vean con tranquilidad, con la familia y con amigos. Y que la comida, el alcohol, todo eso, lo consumamos con moderación", concluye.

Porque todos queremos sufrir con España durante 90 minutos. Pero el mejor final será poder celebrar, si llega, la segunda estrella... con el corazón intacto.

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