El aspecto de un barrio podría influir en la calidad del sueño de sus vecinos, según un nuevo estudio que refuerza las pruebas de que el diseño urbano afecta a la salud pública.
El sueño se reconoce cada vez más como uno de los pilares clave de la salud, y un descanso deficiente se ha relacionado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad, depresión y menor productividad. A medida que las ciudades buscan fórmulas para mejorar el bienestar de sus habitantes, los investigadores estudian si ciertas características del entorno construido también pueden ayudar a dormir mejor por la noche.
Un nuevo estudio sugiere que los barrios más verdes y las calles con mayor sensación de recogimiento visual, por ejemplo donde los edificios o los árboles delimitan la calle, se relacionan con un sueño de mayor duración, mientras que los barrios con trazados de calles más cómodos para los peatones se asociaron con un sueño más breve.
Un equipo de la Universidad Metropolitana de Osaka, en Japón, analizó cómo la apariencia de los barrios y la percepción de seguridad influyen en el sueño de personas adultas empleadas de entre 40 y 59 años que vivían en la tercera planta o por debajo en Tokio.
El equipo utilizó inteligencia artificial para analizar más de 200.000 imágenes de Google Street View e identificar las características visuales de los barrios. Después relacionaron estas características con el sueño autodeclarado de 1.089 personas trabajadoras que vivían en las plantas inferiores de edificios de apartamentos.
Los investigadores observaron que las calles enmarcadas por edificios o árboles se asociaban con menos síntomas de insomnio y un sueño más prolongado. También encontraron indicios de que esta relación se explica en parte porque los residentes perciben sus barrios como más seguros y con más vida.
Los investigadores escriben: "Nuestros resultados también refuerzan una asociación positiva significativa entre la seguridad percibida y la duración del sueño".
Los barrios con más zonas verdes se vincularon con una mayor sensación de seguridad y, a su vez, con un sueño más prolongado, mientras que los barrios con trazados de calles más favorables para los peatones se asociaron con una menor seguridad percibida y un sueño más corto.
Los autores señalan que estos resultados amplían el conocimiento sobre cómo los entornos urbanos influyen en la salud del sueño e identifican indicadores prácticos que pueden orientar futuras investigaciones e intervenciones de planificación urbana destinadas a crear ciudades más saludables.