El humo de los incendios forestales se perfila como una amenaza creciente para las mujeres embarazadas, según nuevos estudios, ya que el cambio climático expone a más futuras madres a una contaminación del aire dañina incluso cuando las fuentes tradicionales disminuyen.
El estudio, publicado en Frontiers in Environmental Health (fuente en inglés), analizó la exposición a partículas finas en suspensión, PM2,5, procedentes de incendios forestales en todo Estados Unidos entre 2003 y 2019. Los investigadores constataron que, aunque las emisiones del transporte y la industria han disminuido, el humo de incendios cada vez más frecuentes e intensos está neutralizando parte de esos avances en salud pública.
El estudio concluye que la exposición prenatal al humo de incendios forestales se más que duplicó a lo largo de los 17 años analizados, especialmente en los estados del oeste de Estados Unidos, donde temporadas de incendios más largas se han convertido en la norma. Alrededor del 65% de los días en los que la calidad del aire superó los niveles considerados seguros para el embarazo se pudieron atribuir al humo de incendios, según la investigación.
"La creciente actividad de incendios forestales está neutralizando de forma sistemática las mejoras en la calidad del aire durante el embarazo derivadas de la reducción de emisiones de origen humano, y recae de manera desproporcionada en las comunidades con bajos ingresos, rurales e indígenas, con el riesgo de erosionar aún más los avances a medida que la actividad de los incendios se intensifica", señalaron los investigadores.
Las PM2,5, partículas microscópicas capaces de penetrar profundamente en los pulmones y pasar al torrente sanguíneo, se han relacionado desde hace tiempo con efectos adversos en el embarazo, como partos prematuros y bajo peso al nacer. Los investigadores señalan que las PM2,5 generadas por incendios forestales pueden ser aún más tóxicas que la contaminación procedente del tráfico o de fuentes industriales debido a su compleja composición química.
Las conclusiones tienen eco más allá de Estados Unidos
Europa ha encadenado varios veranos de devastadores incendios forestales, desde Grecia y Portugal hasta España y el sur de Francia, lo que ha llevado a científicos y autoridades sanitarias a advertir de que el cambio climático está creando nuevos riesgos para la salud pública además de la destrucción más visible.
El servicio de vigilancia del clima de la Unión Europea y los organismos sanitarios han advertido en repetidas ocasiones de que el aumento de las temperaturas incrementa la frecuencia y la intensidad de los incendios forestales, y expone a millones de europeos a humos que pueden viajar cientos o incluso miles de kilómetros y cruzar fronteras.
A medida que se acelera el cambio climático, los expertos sostienen que los gobiernos deberían ampliar las recomendaciones de salud pública para los grupos vulnerables, entre ellos las mujeres embarazadas, mejorando la previsión de humo, emitiendo avisos sanitarios más tempranos y garantizando el acceso a aire limpio en interiores durante los grandes episodios de incendios.
La investigación pone de relieve una paradoja incómoda para los responsables políticos, ya que décadas de inversión para reducir el riesgo de contaminación atmosférica causada por el ser humano se están viendo socavadas por el propio cambio climático. Incluso cuando las ciudades se vuelven más limpias, los fenómenos meteorológicos extremos están generando nuevas fuentes de contaminación que los sistemas de salud pública deben aprender a gestionar.