Tras aparecer en un programa de la BBC, Ulva ha despertado un interés sin precedentes entre los turistas, según los operadores locales del ferry.
Una pequeña isla escocesa vive un sorprendente auge turístico. Ulva, en las Hébridas Interiores, ha registrado un aumento desbordante de visitantes tras aparecer en un programa de televisión sobre viviendas de la BBC.
Esta diminuta isla frente a la costa oeste de Escocia es el hogar de tan solo 16 residentes, que luchan por hacer frente a la afluencia.
La isla ha decidido cerrar de facto a las visitas un día a la semana para que sus habitantes puedan descansar y "recargar fuerzas".
Una isla escocesa registra un auge turístico
Tras aparecer en el programa de la BBC 'Banjo and Ro's Grand Island Hotel', Ulva ha despertado lo que los operadores del ferry local describen como un "interés sin precedentes" entre los veraneantes.
Dado lo limitado de los servicios y las infraestructuras de la isla, el destino ha empezado a resentirse.
La compañía del ferry añadió que la demanda disparada de sus servicios y la presión sobre la mano de obra local, por ejemplo en el restaurante Boathouse, han superado con mucho lo esperado.
"Ninguno de nosotros podía imaginar hasta qué punto aumentaría el número de visitantes", escribieron en una publicación en redes sociales.
Esto ha llevado a la decisión de suspender los domingos, en temporada alta, el servicio de ferry de pasajeros a pie entre Ulva y la isla de Mull, el único acceso público, lo que en la práctica supone cerrar la isla a las visitas un día a la semana.
"Para darnos a nosotros, al Boathouse y al resto de isleños la oportunidad de recargar fuerzas y preparar la semana, hemos tomado la difícil decisión de no abrir los domingos este verano", confirmaron los operadores.
La empresa añadió que los turistas con reservas previas para pasar unos días en la isla que tengan previsto viajar un domingo de junio, julio o agosto seguirán siendo llevados en el ferry.
La travesía dura unos cinco minutos.
Una isla en manos de la comunidad
Ulva ha cautivado la imaginación como una isla idílica y remota, sin carreteras asfaltadas y con una gran riqueza de fauna. Los visitantes pueden avistar focas, nutrias y delfines en las aguas que la rodean.
La isla es de propiedad comunitaria desde 2018, cuando fue adquirida por la North West Mull Community Woodland Company.
En ese momento solo tenía seis residentes. El objetivo de la empresa era reforzar el desarrollo social y económico a largo plazo y aumentar la población local, que ahora asciende a 16 habitantes.