Miles de trabajadores entraron en la ciudad tras una marcha de tres días contra los recortes de las subvenciones al combustible. La protesta tiene como objetivo un decreto aprobado en diciembre por el presidente Rodrigo Paz, que pone fin a las ayudas a la gasolina y al diésel vigentes desde hace años.
Los precios se duplicaron con rapidez, encareciendo el transporte y los alimentos. Muchos participantes temen una inflación aún mayor en un país que ya afronta su peor crisis económica en décadas, tras la venta de combustible importado a pérdidas, que ha agotado las reservas de divisas.
Cuando la multitud llegó al centro de la ciudad, la Policía antidisturbios bloqueó el acceso a la plaza principal con gases lacrimógenos. Las autoridades informaron de que 12 personas fueron detenidas, algunas acusadas de portar dinamita.
Se abrieron conversaciones entre los dirigentes sindicales y el Gobierno, pero fueron suspendidas sin acuerdo. Los organizadores de la protesta advierten de bloqueos en las carreteras si el decreto sigue vigente.