En Achrafieh y zonas cercanas, las ambulancias y los servicios de emergencia se desplegaron para ayudar a quienes quedaron atrapados tras días de combates, retirar escombros y localizar minas.
Los enfrentamientos estallaron a principios de esta semana después de que se estancaran las negociaciones entre el Gobierno y las Fuerzas Democráticas Sirias, lideradas por kurdos, sobre los planes para integrar sus unidades en el Ejército nacional. Desde entonces, las fuerzas del Gobierno han tomado el control de Achrafieh y Bani Zaid.
Aunque los disparos han cesado, los equipos de seguridad señalan que los residentes no pueden regresar por completo hasta que se retiren los artefactos sin explotar, lo que deja a muchas familias en el limbo.
Al menos 22 personas murieron y más de 140.000 fueron desplazadas durante los combates, los peores desde la caída de Bachar al Asad a finales de 2024.