Activistas de Greenpeace se reunieron hoy en el barrio de Bruselas y mostraron grandes efigies del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y del presidente ruso, Vladimir Putin.
La protesta pretendía alertar a la UE para que no profundice su dependencia de los combustibles fósiles importados. Bajo las dos figuras, los activistas instaron a Europa a invertir en energías renovables en lugar de recurrir a lo que calificaron de 'socios poco fiables'.
La responsable de campañas de Greenpeace, Anna Peters, dijo que el grupo quería recordar a los líderes las lecciones del chantaje energético de Rusia. "No podemos sustituir una dependencia por otra", afirmó, y pidió a la UE acelerar su transición hacia fuentes de energía limpia.