Las imágenes difundidas por los servicios de emergencia de Ucrania mostraban llamas entre los escombros de un monasterio en la ciudad de Odesa, en el sur del país, tras una andanada de más de 50 drones rusos que mató a tres personas e hirió a más de 30.
Los Bomberos trabajaron desde los tejados y desde el suelo para contener los incendios y evaluar los daños. El gobernador regional, Oleg Kiper, informó de que entre los heridos hay una mujer embarazada de 39 semanas y dos niñas. La ciudad del Mar Negro, clave para las exportaciones ucranianas, ha sufrido ataques reiterados de las fuerzas rusas.