En toda Cuba, la basura se acumula en las calles debido a la falta de combustible, que está paralizando los servicios de recogida.
En varios barrios, los contenedores permanecen días sin vaciarse y los vecinos dejan las bolsas en las aceras, donde el calor y la lluvia agravan el problema.
La escasez de diésel ha reducido las rutas de los camiones de recogida, según medios locales.
Para muchos cubanos, las crecientes montañas de basura reflejan un deterioro más amplio de los servicios básicos. Los cortes de luz, la falta de agua y el transporte irregular se han convertido en parte de la vida cotidiana.
La crisis de la basura añade una presión más y alimenta la preocupación por la higiene y la salud pública.