Britney Spears ha ingresado voluntariamente en una clínica de rehabilitación tras su presunta detención por conducir ebria el pasado 4 de marzo.
La superestrella del pop estadounidense Britney Spears ha ingresado voluntariamente en un centro de tratamiento por abuso de sustancias.
La decisión llega poco más de un mes después de que fuera detenida bajo sospecha de conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas. Fue fichada en la cárcel principal del condado de Ventura, en California, y quedó en libertad unas horas después.
Entonces, un representante calificó las acciones de Spears como "totalmente injustificables" y afirmó que, en el mejor de los casos, sería "el primer paso hacia el cambio, largamente aplazado, que debe producirse en la vida de Britney".
El 27 de marzo, Spears habló de la detención en el texto que acompañaba una de sus publicaciones en redes sociales, un vídeo en el que bailaba junto a su hijo de 19 años, Jayden Federline. "¡Gracias a todos por vuestro apoyo! ¡Pasar tiempo con la familia y los amigos es una auténtica bendición", escribió. "¡Sigan siendo amables!"
La cantante, de 44 años, tiene previsto comparecer ante el Tribunal Superior del condado de Ventura el 4 de mayo.
Spears no sale de gira desde hace casi ocho años y no publica un álbum desde 'Glory', en 2016. En 2021, recuperó el control de sus decisiones y de sus finanzas cuando una tutela legal ordenada por un tribunal fue disuelta tras casi 14 años. Bajo esa figura legal, su padre controlaba tanto su dinero como su vida personal.
Dos años después publicó unas memorias superventas, 'The Woman in Me' (titulado en español 'La mujer que soy') y en febrero de 2026 Spears vendió a Primary Wave los derechos de todo su catálogo musical.
Spears sigue siendo una de las artistas femeninas más exitosas, con más de 150 millones de discos vendidos en todo el mundo.