Celebrado en el interior de la iglesia de los Doce Apóstoles, en el barrio de Schöneberg, el evento sustituyó el habitual comentario televisivo por música improvisada en tiempo real. Los espectadores siguieron el partido en una gran pantalla mientras Bothmer acompañaba cada fase del juego desde el órgano de la iglesia y su teclado CineTonium construido a medida, convirtiendo el encuentro de fútbol en una experiencia cinematográfica.
El concepto, conocido como 'Football Concert', busca unir deporte y arte escénico en directo. Los contraataques rápidos, las faltas y los goles se traducían en cambios de tema musical, creando una banda sonora que evolucionaba al mismo ritmo que el partido.
La contundente victoria de Alemania por 7-1 ofreció abundante material para crescendos dramáticos y pasajes de gran energía. Bothmer, muy conocido en Alemania por poner música a películas mudas, ha programado actuaciones similares para todos los partidos de Alemania en este Mundial.
El evento, basado en donaciones, se ha convertido en una de las formas más singulares de seguir el torneo en Berlín, al reunir en un mismo espacio fútbol, música y participación del público.