El presidente francés, Emmanuel Macron, presidió la ceremonia poco después de la cumbre del G7 y subrayó el papel de Francia a la hora de fomentar el diálogo entre las partes.
El acuerdo entra en vigor de inmediato y pone en marcha un proceso de negociación de 60 días, con una ceremonia formal de seguimiento prevista en Suiza el 19 de junio. Según las autoridades, la iniciativa pretende rebajar las tensiones regionales y apuntalar la estabilidad de los mercados energéticos mundiales.
El memorando prevé la reapertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento de un bloqueo naval estadounidense como primeras medidas de confianza. Irán también ha aceptado colocar sus reservas de uranio enriquecido bajo supervisión de Naciones Unidas, mientras que las cuestiones más amplias relacionadas con su programa nuclear y las sanciones internacionales se abordarán en las próximas negociaciones.
Si prospera, el proceso podría abrir la puerta a un fondo de reconstrucción de hasta 300.000 millones de dólares y permitir que Irán reanude sus exportaciones de petróleo. Los mercados financieros reaccionaron de forma positiva al anuncio y el crudo Brent cayó un 2,1% hasta 77,87 dólares por barril el 18 de junio, reflejo de las expectativas de una mejora en el suministro de energía y de una menor incertidumbre geopolítica.