Haro, en el norte de España, se tiñe de rojo mientras miles de personas participan en la Batalla del Vino, la fiesta anual del pueblo en La Rioja.
Armados con cubos, mangueras y pulverizadores, los participantes se empapan de vino unos a otros en las calles.
A medida que avanza el día, la gente sube la colina y se reúne en los miradores para hacerse fotos, posar en grupo y tomarse un respiro. En lo alto, los visitantes se colocan junto a las estatuas y agitan banderas.
La fiesta combina el caos y la celebración, con música, bailes y continuos chorros de vino que crean un ambiente muy animado.