En el pasado, el entonces Gobierno conservador rechazó pedir perdón y sostuvo que el Estado no había respaldado esas prácticas. Ahora Starmer ha reconocido la implicación del Gobierno en las adopciones forzadas.
El primer ministro británico Keir Starmer pidió disculpas por el papel del Estado en décadas de adopciones forzosas de los hijos de decenas de miles de madres solteras, a las que calificó como una mancha en la historia del país.
Entre 1949 y 1976, aproximadamente 185.000 bebés nacidos de madres solteras fueron adoptados por parejas casadas en Inglaterra y Gales.
Los activistas han declarado que fueron presionadas, engañadas, coaccionadas o intimidadas para que entregaran a sus bebés. Además, se avergonzaba a las madres solteras y se las obligaba a ocultarse en instituciones durante el embarazo.
Starmer se reunió el jueves con algunos de los activistas, algunos de los cuales estaban presentes en la tribuna pública de la Cámara de los Comunes, donde el dirigente británico presentó la disculpa.
"Los niños crecieron creyendo que no eran deseados. A las madres jóvenes se les dijo que eran inmorales y que sus bebés estarían mejor sin ellas", afirmó durante la disculpa formal del Gobierno ante el Parlamento, y reconoció que el impacto de estos actos "dura toda la vida".
En 2022, la Comisión Mixta de Derechos Humanos del Parlamento instó al Gobierno británico a pedir perdón "por el dolor y el sufrimiento causados por instituciones públicas y empleados del Estado que empujaron a las madres a adopciones no deseadas".
Al año siguiente, los gobiernos semiautónomos de Escocia y Gales presentaron sus disculpas, pero el Gobierno británico, entonces conservador, se negó a hacerlo, alegando que "el Estado no apoyó activamente estas prácticas".
La vergüenza es nuestra
Starmer, en cambio, sí responsabilizó a las instituciones sociales del papel que desempeñaron en las adopciones forzosas.
"Estas no fueron actuaciones aisladas ni accidentales, eran prácticas arraigadas en los sistemas de las autoridades locales, en instituciones voluntarias y religiosas y en los servicios de salud y atención social", afirmó.
"El Estado tiene responsabilidad en los sistemas que financió y legitimó y que permitieron que estas prácticas se produjeran", añadió.
Los activistas llevan años luchando para conseguir una disculpa, que muchos consideran un paso necesario para liberarse de la vergüenza que se les hizo sentir por entregar a sus hijos en adopción.
"La vergüenza no es vuestra, nunca fue vuestra. La vergüenza es nuestra", concluyó Starmer.
Además de la disculpa, Starmer anunció medidas de apoyo para las madres y los hijos afectados, entre ellas un mejor acceso a los registros de adopción y refuerzo de la atención a la salud mental.